viernes, 1 de agosto de 2025

Juan Iturralde, doctor en docencia moral

 

Juan Iturralde, doctor en docencia moral

        


             Juan Iturralde nació en Azul el 11 de mayo de 1903, siendo bautizado el 24 de junio del mismo año en la Iglesia Nuestra Señora del Rosario. Sus padres fueron la francesa Mariana Oşafrain y el español José Iturralde. Tuvo cinco hermanos: Bernardo (6 de diciembre de 1891; un hermano llevó el mismo nombre, pero falleció siendo bebé), Francisco (2 de julio de 1893), Juana (11 de mayo de 1896), María (1 de diciembre de 1897) y Catalina (10 de noviembre de 1900).

            Cursó sus estudios primarios en la Escuela Normal “Bernardino Rivadavia” y el secundario lo realizó en el Colegio Nacional “Esteban Echeverría” de Azul.

            El mismo día que recibió su Libreta de Enrolamiento se afilió a la Unión Cívica Radical en el Comité de la Juventud, que por entonces funcionaba en Moreno casi Alsina (actual Yrigoyen). Con el paso de los años, el Partido lo distinguiría en varias oportunidades con designaciones de importancia, ocupando cargos directivos en el ámbito local, llegando a ser miembro del Comité Provincia y candidato a legislador.

        

 

Una pasión…

 

 

Juan se recibió en la Universidad Nacional del Litoral, en Rosario, el 20 de marzo de 1934, obteniendo el título de odontólogo. En junio del mismo año se instaló en nuestra ciudad. Inmediatamente se inició en la labor y supo ganarse una intachable reputación y un prestigio que mantendría por el resto de su vida.

            El 20 de agosto de 1936 se creó el Círculo Odontológico de Azul. Su primer presidente fue el doctor Romeo A. Bugallo y lo acompañaban sus colegas Juan Iturralde, Roberto Lucio Cano (hijo del segundo intendente radical de Azul, Abelardo Cano), Osvaldo Belsino, Oscar Bugallo, Manuel Duarte, Horacio Gallasteguy, Angélica Infantino, Mauricio Nasello, Ángela M. de Pedestarrés y Vicente Romeo.

            De acuerdo a la Memoria correspondiente a 1944, preparada por el Director del Hospital Municipal, capitán cirujano Dr. Clemente Félix Gómez, dirigida al comisionado Tte. Cnel. Juan Bautista Grandi, detallaba entre otras cuestiones la planta médica del nosocomio en la que se hallaban Juan Iturralde y Eduardo A. Vigna desempeñándose como odontólogos.

            El 5 de septiembre de 1945 fue reelegida la comisión directiva del Círculo Odontológico con la presidencia del doctor Romeo A. Bugallo, secretario el doctor Iturralde y tesorera la doctora Angélica Infantino.

Sus colegas, por otra parte, en repetidas ocasiones le llevaron a cargos de responsabilidad, ocupando en sucesivos periodos la presidencia del Círculo Odontológico. También orientó la labor del Colegio de esa especialidad, correspondiente al Distrito XIII de la Provincia. En el mismo sentido, y pensando en el bienestar del prójimo, fue uno de los fundadores de la Caja de Odontólogos de la Provincia de Buenos Aires.

 

 

Homenajes a Alem e Yrigoyen

 

 

El comisionado municipal doctor Guillermo López Maffoni, el 24 de octubre de 1945, dictó un decreto designando con el nombre de “Presidente Hipólito Yrigoyen” a la hasta entonces calle Adolfo Alsina.

Meses más tarde, el comisionado Silverio Carbone, el 4 de junio de 1946, inauguró un busto del líder de la Unión Cívica Radical en la rambla central de la avenida 25 de Mayo en su intersección con la renombrada arteria. La confección del busto (que años más tarde sería trasladado a la esquina de la Av. Pellegrini y Falucho), fue encomendada al escultor don Pascual Buigues -domiciliado en la localidad de Témperley-, trabajo por el que se le abonaron $ 850 M/N.

Poco antes, el 30 de enero del mencionado año, Carbone había solicitado a la provincia que dos calles de la ciudad se denominen en lo sucesivo Leandro N. Alem  (la por entonces calle Centenario, actual avenida Cáneva) y Dr. Ángel Pintos (la Guaminí). Sin embargo, el pedido no fue atendido…

 

 

Consejero Escolar

 

           

            Hacia mediados de 1947, la Unión Cívica Radical resolvió la amplia y total reorganización del partido en todo el país. En nuestra ciudad la Junta Inscriptora quedó a cargo de la formación de un nuevo registro de afiliados. Dicha Junta estuvo conformada por los doctores Juan Iturralde, José María Pedestarrés, Jacinto Hipólito Bogliano y Horacio N. Ferro (Chillar), y los señores M. Enrique Barbieri (Cacharí), Adolfo José Ferreyra, Antonio Ibarbide (Chillar) y Héctor Cachenaut.

Iturralde militó a través de la Unión Cívica Radical, imponiéndole a sus ideas partidarias su impronta personal, con auténtica vocación ciudadana.

En los diversos municipios del país se iniciaron las campañas políticas para las elecciones que se llevarían a cabo el domingo 14 de marzo de 1948. Por el Peronismo se presentó como candidato a intendente el joven abogado Ernesto María Malére; mientras que por la Unión Cívica Radical lo hizo el destacado y reconocido abogado Alfredo Prat, de dilatada trayectoria política y laboral. Acompañando a éste último, Juan Iturralde  encabezó la lista como candidato a consejero escolar. Por otra parte, la nómina de candidatos a concejales estaba formada por Carlos A. Leiva, Horacio N. Ferro, Pedro L. G. Ramírez Drake, Jacinto H. Bogliano, Pedro Armando López, Leandro Mirande y Juan Carboni, entre otros destacados correligionarios.

El Dr. Malére triunfó alcanzando 5.019 votos sobre los 3.891 que conquistó su principal adversario. Por su parte, sus demás competidores, el demócrata Dr. Juan José María Caputi Ferreyra obtuvo 800 sufragios, Carlos Aguirre (socialista) apenas 106 y Walter Aguirre, comunista, solamente 57 votos.

            Aunque el Dr. Prat no logró los votos suficientes para conducir la Comuna, Juan Iturralde, acompañado por Roberto J. Dours y Florencio Mirande, pasaron a integrar el Consejo Escolar de Azul por el período 1948-1952.

           

 

Candidato a Diputado…

 

 

            Hacia 1950, Juan Iturralde actuaba como Secretario del Comité de la U.C.R. local, siendo acompañado en la función por Pedro Luis Gregorio Ramírez Drake, José Pedestarrés y Pedro Armando López. Por entonces el presidente del Comité era el Dr. Juan Prat, y lo acompañaban, como vicepresidente 1º, Alfredo Sarno, vicepresidente 2º, Ernesto Tourné, tesorero Juan Carlos Dhers y protesorero Florencio Mirande.

El 12 de marzo de 1950 se realizaron elecciones para el ejecutivo provincial, y de renovación de la Legislatura provincial y de los Concejos Deliberantes; todos los cargos tendrían una duración de dos años, dado que en las siguientes elecciones generales (previstas para 1952), se renovarían la totalidad de los cargos públicos, en base a las nuevas disposiciones de la Constitución Nacional de 1949, y las leyes electorales que las reglamentarían.

         Iturralde integró la lista del radicalismo como candidato a Diputado Provincial. En dichas elecciones se renovaron la mitad de los 84 escaños de la Cámara Baja, sin embargo, Juan no conquistó una banca ante lo que fuera una decidida avanzada del Peronismo en todos los aspectos gubernamentales.

 

 

Una compañera de vida y militancia

 

 

            El 7 de octubre de 1954, en la Parroquia de San Nicolás de Bari de la ciudad de Buenos Aires, Juan contrajo matrimonio con la joven azuleña Nélida Beatriz Canevello (nacida el 3 de octubre de 1928; hija de Luis Canevello y María Elena Chervero). La pareja tuvo dos hijos: José Luis y Silvia. Además, con su esposa compartió el mismo ideario cívico encarnado en el radicalismo. De hecho, años más tarde, a pesar de haber enviudado, ella continuó su militancia, colaborando con el partido en diversos aspectos y siendo secretaria general del Comité local cuando actuaba como presidente Alfredo Prat, entre 1973 y 1976.

 

 

Campeando la dictadura…

 

           

            Dentro de las diversas actividades políticas, que no sin inconvenientes se podían realizar en plena dictadura del gobierno de facto nacional, autodenominado “Revolución Libertadora”, el 9 de julio  de 1956, en la Casa Radical de nuestra ciudad se constituyó la junta local de la Organización Agraria Radical. En la oportunidad expusieron Bernardo Barrere -de Chillar-, Horacio Saint André y el doctor Alfredo Sarno.

            En el mismo año se realizó un acto en Las Flores, al cual asistieron: Gau, de Tapalqué; Juan Iturralde, Alberto Sarramone y su esposa Bernardita, también su hermano Mario Guillermo Sarramone, de Azul; y, además, Alejandro Armendáriz y Miguel Ángel Volonté, de Saladillo, y Arturo  Frondizi y Ricardo Balbín. El objetivo de aquel acto era remarcar la necesidad de mantener la unidad del Partido en beneficio de la comunidad, dado que el embate de las Fuerzas Armadas, aunque fundamentalmente apuntaba al Partido Peronista, también afectaba a las demás fuerzas políticas y primordialmente al pueblo argentino.

 

 

En campaña

 

 

            “Iturralde es el gran ciudadano que necesita esta gran ciudad”, fue la frase con la que el diario “El Tiempo” titulara la tapa de su edición del 10 de marzo de 1962. La misma había sido pronunciada por el Dr. Juan Prat en la vereda del Teatro Español donde se realizó un acto con una nutrida concurrencia, frente a la cual hicieron uso de la palabra justamente los doctores Juan Prat, Mario Grau y Anselmo Marini. También habló el candidato Iturralde. “El Vasco” expresó: “Con la misma lealtad y fervor con que he servido al radicalismo, voy a desempeñarme en la Intendencia… No vamos a improvisar…”. Asimismo subrayó que desde su puesto iba a incentivar la labor de las comisiones vecinales, actuando activamente en el problema de la salud de la población, intensificando el desarrollo económico, dando facilidades y creando las condiciones para que las industrias se establezcan en la ciudad. 

 

 

El candidato “Del Pueblo”

 

 

            Después de la fragmentación de la Unión Cívica Radical, la presidencia del Comité estuvo temporalmente en manos del Dr. Horacio Ferro, quien la transfirió al Dr. Iturralde. La labor que debió desempeñar el odontólogo no fue sencilla, pues justamente aquella división de correligionarios provocaba pesares políticos, pero también amargaba a muchos la separación de quienes habían sido amigos y compañeros de militancia.

            Además de los comités femeninos, el radicalismo contaba para los años ’60 con varios subcomités: “Honorio Pueyrredón” de Villa del Parque, “Moisés Lebenhson” de Barrio Sur, “Hipólito Yrigoyen” de Villa Piazza, “Carlos M. Zabala” de Cacharí y el subcomité de Chillar.

            Proscripto luego del golpe del ´55, el peronismo volvió a presentar candidatos para las elecciones convocadas para el 18 de marzo de 1962. Juan Carlos Pourtalé asumió la responsabilidad de recuperar para su Partido la conducción del Palacio Comunal. Sin embargo, no sería tarea sencilla y el resultado final fue el menos pensado.

            Por su parte, Juan Iturralde -quien debió conducir al Comité local en medio de la tormenta política que se abatió sobre el radicalismo argentino-, encabezó la lista de la Unión Cívica Radical del Pueblo y, Horacio de Dominicis -quien había causado estupor entre los correligionarios con su alejamiento del Comité-, hizo lo propio por la Unión Cívica Radical Intransigente.

            El presidente de la República, Arturo Frondizi, como tantos otros, confiaba en que el peronismo no iba a contar con el apoyo suficiente del pueblo para retornar al poder, pero, para su desgracia, se equivocó.

            El peronismo, que se encolumnó bajo la denominación “Unión Popular”, obtuvo la victoria en casi todo el país, demostrando que a pesar de los pronósticos, aún conservaba su fuerza y caudal electoral.

            En nuestra ciudad, aunque con un escaso margen de ventaja, Juan Carlos Pourtalé triunfó al obtener en un primer recuento 7.776 votos, mientras que el radical Juan Iturralde alcanzó 6.450  sufragios.

            Sin posibilidades de revertir aquellos primeros números, el recuento final marcó que la lista local encabezada por Pourtalé logró 8.001 votos; resultó segunda la Unión Cívica Radical del Pueblo con 7.391, y en tercer lugar quedó la lista de los intransigentes, encabezados por de Dominicis, con 5.867 sufragios.

            Los militares, que se habían mantenido al acecho durante todo el mandato de Arturo Frondizi, reiniciaron una seguidilla de presiones. Y la primera consecuencia fue la anulación de las elecciones, para que, finalmente, el Presidente fuera derrocado pocos días más tarde, el 29 de marzo de 1962. Asumió el presidente provisional de la Cámara de Senadores de la Nación,  José María Guido, y poco después convocó a nuevas elecciones…

            En Azul, apesadumbrado, el intendente Amado Diab, de la U.C.R. Intransigente, vivía sus últimos días al frente de la Comuna. Finalmente, por disposición del Interventor Federal, dejó la intendencia el 3 de mayo.

            Tras las elecciones realizadas el 7 de julio de 1963, le llegó el turno de gobernar a la Unión Cívica Radical del Pueblo.

La fórmula compuesta por Anselmo Marini y Ricardo Lavalle triunfó en las elecciones a gobernador de la provincia de Buenos Aires. El nuevo gobierno -que asumió, como el presidente Arturo Umberto Illia, el 12 de octubre-, debió enfrentar una situación político-económica muy compleja y conflictiva, con el peronismo proscripto, con sectores muy influyentes de las fuerzas armadas excediendo el límite del profesionalismo y sectores más numerosos del sindicalismo respondiendo obsecuentemente a la orientación del general Perón que estaba fuera del país y proscripto.

 

 

Bregando por la educación

 

 

            Juan Iturralde fue miembro del Consejo General de Educación de la Provincia de Buenos Aires, cargo que ejerció en la segunda mitad de la década de 1960, durante el gobierno del Dr. Marini. Precisamente integrando dicho organismo provincial, que presidía el Dr. Francisco Alberto Latrubesse, tuvo la iniciativa de crear la Escuela de Educación Media de Cacharí, cuyo edificio fue construido en 1987, siendo director general de escuelas el Dr. Luis Armando Miralles. Además, el Dr. Iturralde, integrando dicho Consejo, hizo mucho a favor de la obra del edificio de la Escuela Nº 28 “Hipólito Yrigoyen”.

            El 6 de octubre de 1964, por Ordenanza N° 46/64, se designó con el nombre “Doctor Horacio Ferro” a la plazoleta ubicada en las calles Cortázar y Belgrano de Chillar. Dos años más tarde, el sábado 30 de octubre, se inauguró un busto en el Hospital Municipal de Chillar que lleva el nombre del profesional. Familiares y muchos vecinos chillarenses y azuleños se acercaron en la ocasión para homenajear al ilustre radical. Entre los asistentes también estuvo Juan Iturralde.

La Cooperativa Eléctrica de Azul Ltda. (C.E.A.L.), de la que resultó uno de los cofundadores, fue otra de las instituciones que supo de su dinamismo y capacidad. Formó parte del Consejo de Administración como Representante de la Municipalidad durante el gobierno de Pedro Armando López (1963-1966).

 

 

El apresurado final…

 

 

El doctor Juan Iturralde, apesadumbrado, encerrado en un duro laberinto personal, decidió ponerle fin a su vida el miércoles 7 de enero de 1970. A la altura del Club de Remo, se arrojó a las aguas del Arroyo Azul.

Previo oficio religioso en la Parroquia San Antonio de Padua, sus restos fueron inhumados el 8 de enero en el Cementerio Único de Azul. En la ceremonia hicieron uso de la palabra el Dr. Osvaldo Chocca (en nombre del Círculo Odontológico de Azul); el Dr. Juan Rafael Martínez (en representación de la U.C.R. del Pueblo) y el Dr. Francisco A. Latrubesse (como ex funcionario de la Dirección General de Escuelas de la Provincia de Buenos Aires).

El Dr. Latrubesse expresó: “Señoras, señores: Con la tristeza y desazón propias del desgraciado episodio que nos congrega, y en representación de sus pares y funcionarios de la ex Dirección General de Escuelas de Buenos Aires, cumplo la dolorosa misión de dar el último adiós al amigo y correligionario que tuvo la virtud de adentrarse muy hondo en nuestro afecto.

Lo hago con la congoja propia de quien conoció sus virtudes, su bondad proverbial, su lealtad cívica, nacida al conjuro de inquietudes políticas y sociales del radicalismo, y hasta sus últimos instantes los vivió sin interrupción, preocupado por el diario acontecer político. Dio siempre generosidad porque fluía espontáneamente de lo más profundo de su alma lo mejor de su esfuerzo para sus convicciones cívicas, aportando permanentemente, sin especulaciones ni cálculo (que no cabía en la nobleza de su espíritu) el trabajo sin prisa y sin pausa, pero jamás interrumpido.

Sólo puede hacerse una obra continuada y permanente cuando se tiene la convicción honrada de estar con la causa justa, y, sin lugar a dudas ese fue el gran motor que accionó su quehacer político. Detrás de su aparente seriedad, estaba siempre pronta la expresión chispeante y vivaz, su bondad proverbial, su hondura humana. Fue profundamente bueno y servicial, de una rectitud de procederes que trasuntaban una vida interior plena de virtudes morales. Tuvo amigos porque así lo sentía en intensidad espiritual, y por eso fue siempre querido en profundidad.

Esta ciudad de Azul, que proyectó al escenario político del país a muchos hombres honrados y capaces de distintas divisas partidarias, tiene en esta vida ejemplar de Juan Iturralde, dedicada con cristalina pureza a afirmar la democracia, la respuesta veraz a todos los que en la función inconfesable de socavar las bases institucionales de la República, se soslayan desprestigiando el valor moral de los hombres públicos.

Su paso por la Dirección General de Escuelas de Buenos Aires dejó el sello inconfundible de su adhesión a la Escuela de Sarmiento, que prestigió con su cargo de Consejero General de Educación. Todos los cargos que con justicia le fueron conferidos no los ejerció con el frívolo y sensual placer de los fatuos, sino con el señorío de los hombres de bien; sin estridencias; con ponderada eficacia. No fue nunca el impaciente que se abrió paso a codazos, ni lo cegó la figuración, y en la vorágine del agitado quehacer político, que a veces desubica y perturba, no perdió el sereno juicio ni el rumbo de su andar. Fue doctor en docencia moral, por el limpio quehacer de su vida pública y privada. A esta alta jerarquía humana sólo llegan los señores de la conducta. De hoy en más, en este lugar del silencio yace un noble hijo de esta ciudad de Azul que pudo transitar hasta la muerte, el duro y difícil camino de un ideal político con constancia y con fe, dejando a las generaciones que el suceden, el ejemplo de una vida, que es patrimonio y orgullo de sus familiares, correligionarios y conciudadanos.

Nuestra presencia en esta despedida tiene un doble significado: Primero, afirmar una vez más que los decretos intimidatorios y absurdos de disolución de los partidos políticos no pueden ni podrán jamás, extinguir la tea luminosa del ideal. Y, segundo, que si esgrimiendo esos fútiles pretextos hubiésemos faltado a esta cita, nuestra propia conciencia, juez insobornable, nos recriminaría la cobardía e ingratitud hacia el amigo y correligionario que puso al servicio de la democracia, de la libertad, de la educación y de nuestro estilo de vida un accionar pleno de honradez, limpieza e integridad sin par.

Juancito: en nombre de todos tus amigos de la Dirección de Escuelas de Buenos Aires, a quienes diste tu entusiasmo y tu esfuerzo, yo te despido y te digo: tu recuerdo estará siempre en nuestros corazones con la misma fidelidad y el mismo amor.”.

A continuación habló el doctor Martínez:

“Me toca en responsabilidad, y por qué no decirlo, el honor de despedir los restos mortales de quien fuera un activo militante cívico, un ciudadano preciado y por sobre todas las cosas un funcionario sin mácula siempre arropado con la túnica de la honradez acrisolada.

Don Juan Iturralde fue un activo dirigente de la U.C.R. del Pueblo; sus filas lo tuvieron como presidente de esta ciudad, fue candidato a intendente y titular del Consejo Escolar de la Provincia.

En nombre de la U.C.R.P. traigo a esta tumba el homenaje de las emociones profundas que comparto y que ignoro si sabré interpretar, porque es difícil traducir en palabras lo íntimamente sentido y sencillamente imposible, medir el dolor. A éste solamente se lo siente.

Y así nos encontramos ante quien tenía el corazón abierto a todas las emociones puras y la mano tendida para todas las lealtades. Don Juan, aquí estamos los amigos de siempre, que unen su pesar y sus sollozos a los suyos ante la impotencia de la muerte. Pero la muerte también enseña y la tumba es su cátedra.

Por eso, en los umbrales de esta que se va a cerrar, pueden aprender los que están llamados a formar a la cabeza de la columna de los que dirigen, el ejemplo magnífico de su bonhomía política y modestia humana, porque a través de las vicisitudes de la vida y de la incertidumbre de la suerte, creyó siempre en el deber como regla para la vida y confió en la libertad como destino para su pueblo.

Por eso, con el alma aguijoneada por lo irreparable digo, que si es verdad que las almas vuelan al desprenderse de su mísera envoltura terrenal, ciérnase la suya en la más augusta y plácida de las elevaciones y la paz intacta de los espacios ignotos reine en su postrer refugio eterno”.

Finalmente, el Dr. Chocca dijo:

“Hace más de quince años en una tarde de invierno y en su gabinete de trabajo estreché una mano firme de colega, todo de blanco, con voz pausada y palabras sinceras escuché un consejo; recibí un aliento, me sentí apoyado; había conocido al Dr. Juan Iturralde. Hoy vengo en representación del Círculo Odontológico de Azul en la tristísima misión de dejar junto a sus despojos mortales, el eterno recuerdo de sus colegas que lo vieron de cerca en el campo profesional, en la función hospitalaria, en la función privada, donde siempre ejerció con la honestidad y el decoro con que juró hacerlo hace 35 años en su querida Escuela de Odontología de Rosario. Pero eso no fue suficiente para él; cuando el afán y la necesidad de agruparse en procura de nobles ideales citaron a la Odontología Azuleña, allí dijo presente, siendo socio fundador de nuestro Círculo Odontológico y ocupando en repetidas veces el cargo de presidente. Su capacidad directriz no podía faltar en el Colegio de Odontólogos Distrito VIII, como tampoco podía faltar el fruto de su experiencia en cuanta reunión gremial se realizara y a las que, dando un ejemplo a noveles colegas, el Dr. Juan Iturralde, nunca faltó.

La comunidad de su ciudad natal también recibió su generoso aporte en el Consejo Escolar, la Cooperativa Eléctrica y otras instituciones.

Lo sabíamos solidamente arraigado a un concepto cabal de la libertad y la democracia, por ella trabajó mucho y su última e importante función pública en el ámbito bonaerense, si breve, le habrá dejado penas, pero no mellas a sus férreos ideales.

Dr. Juan Iturralde, no tendremos tu presencia, ni tu voz, pero el ejemplo de tu vida será la buena senda para tus hijos, que en la permanente lucha cotidiana verán brillar los brillantes de tu alma. Descansa en paz.”.

 

 

Años más tarde…

 

 

El 3 de diciembre de 1987 se inauguró el Jardín Nº 916 “Dr. Juan Iturralde”, ubicado en la calle Libertad Nº 227 de nuestra ciudad. La iniciativa perteneció al azuleño doctor Luis A. Miralles, por entonces director de la Dirección General de Escuelas de la Provincia de Buenos Aires.

No hay comentarios:

Publicar un comentario