sábado, 26 de julio de 2025

Irma Laboratto, maestra de la militancia

 

Irma Laboratto, maestra de la militancia

                                                                                          



             Irma Italia Laboratto nació en Azul el 14 de mayo de 1914. Sus padres fueron el italiano Gregorio Laboratto y la argentina Carpa Palópolo. Tuvo al menos siete hermanos: Gregorio, Clara Juana (12 de enero de 1902), María Berta Esther (23 de febrero de 1904), María Esther (4 de junio de 1906), Ricardo Raúl, Julio Oscar (9 de julio de 1912) y Atilio Vicente (12 de marzo de 1917).

Perteneció a la promoción 1932 de la Escuela Normal Mixta “Bernardino Rivadavia”, de la que egresó como Maestra.

Irma se casó con Víctor Manuel Accattato. La pareja no tuvo hijos.

Comenzó a ejercer el magisterio en 1949, en la escuela del pueblo Ramón Santamarina, en el Partido de Necochea. Luego de varios años, fue destinada a la localidad de Chillar, siendo suplente de la señora Neffer Viana de Oyarzábal.

Poco después, fue destinada a Azul, a la Escuela Nº 18 “Juan Bautista Alberdi”, donde permaneció por una década ejerciendo inclusive la vicedirección, logrando que dicho centro educativo fuese elevado de categoría.

Más tarde fue trasladada a la Escuela Nº 17 “Bartolomé Mitre” de la cual fue directora interina y vicedirectora titular durante tres años hasta el momento de su jubilación.

Desde muy joven, Irma militó en la Unión Cívica Radical, acompañada en los primeros tiempos por su hermano mayor Julio Oscar, quien inclusive fuera candidato a consejero escolar suplente en las elecciones de marzo de 1948.

Fundamentalmente, la activa militancia política y la docencia fueron las dos pasiones que cimentaron la vida de Irma.

 

 

Experiencia al Concejo

 

 

A finales de 1972, el presidente de facto, teniente general Lanusse convocó a elecciones. En una breve campaña, los azuleños Juan Carlos Peralta Reyes -por el justicialismo-, y Juan Carlos Di Bernardi -por el radicalismo-, se enfrentaron en encendidos discursos buscando alcanzar la intendencia del Partido de Azul.

Con su característico fervor cívico y su dedicación al momento de participar de una elección, Irma integró la lista radical trabajando codo a codo con otra destacada correligionaria, la escribana “Amelita” Prat.

El domingo 11 de marzo de 1973 todos los argentinos asistieron a las urnas. El doctor Peralta Reyes consiguió 14.099 votos, superando a su competidor inmediato, Di Bernardi, quien se alzó con 8.321 sufragios.

A pesar de la derrota, la U.C.R. logró que seis miembros de su lista obtuvieran una banca en el Concejo Deliberante. Así, Irma integró el cuerpo legislativo, acompañada por Amelia Esther Prat, y cuatro hombres “de peso”, Alfredo Ernesto Prat, Rubén César De Paula, Nicolás Sobrino y Roberto Amílcar Culver.

Las nuevas autoridades asumieron el 25 de mayo de 1973.

 

 

Homenaje a San Martín

 

En agosto de 1973, en la misma sesión del Concejo Deliberante en la que se produjo un arduo debate entre los concejales Amelia Prat, del radicalismo, y Adalberto Sanfilippo, del justicialismo, quienes defendían, la primera la construcción de un alto nivel sobre la Avenida Urioste, y el segundo el arreglo de un simple paso a nivel para destinar los fondos a otros fines, después de un “fallo salomónico”, se realizó un homenaje al general San Martín.

Antes de finalizar la sesión, Irma Laboratto de Acattato pidió rendir homenaje al “Padre de la Patria”, pronunciando sentidas palabras alusivas. También se sumaron el concejal Domingo Vitale del FRE.JU.LI. y los concejales  Dr. Claudio  Minellono por el Socialismo -quien amplió el sentido homenaje-, y el señor Julio Cabrera de Unión Conservadora.

 

 

Reapertura democrática

 

 

El miércoles 12 de septiembre de 1973 se reabrió el Subcomité “Hipólito Yrigoyen”, ubicado en la esquina de las calles Salta y España y que agrupaba a numerosos ciudadanos de esa barriada (antes considerada “Villa Piazza”). En la oportunidad asistió una considerable cantidad de vecinos, declarando reabierto el local. Para referirse a la significación del acontecimiento hablaron las concejales Irma Laboratto de Acattato y Amelia Esther Prat, quienes destacaron el aporte que siempre brindó ese barrio para la difusión de los postulados del radicalismo.

 

 

A la par de un grande…

 

 

Retirada de la docencia tras su jubilación, Irma no se detuvo en su accionar en beneficio de la comunidad, ya sea desde su banca en el Concejo Deliberante como desde el llano, ella siempre bregó en beneficio de los menesterosos. Así fue como pronto se halló trabajando codo a codo junto al querido Pedro Armando López quien, formado desde la humildad de un sastre que todo lo había conseguido trabajando, había encontrado una vía extraordinaria para buscar el bienestar de los más necesitados a través de la presidencia de la Junta Coordinadora Escolar y su comedor centralizado que acogía a más de quinientos niños en situación de vulnerabilidad.

En 1974, realizada la asamblea anual ordinaria de la Junta Coordinadora Escolar, se decidió la continuidad en la presidencia del señor Pedro Armando López. La comisión asimismo quedó conformada: vicepresidente Santos Farina, secretario Julio E. Zabala, prosecretario Alfonso Cataldo, tesorero René Tanoni, protesorero Félix J. Loguercio; vocales titulares: Alberto Spena, Gualberto Etchevers, Adolfo Walder, Orlando Villalba, Alicia O. de Di Cono y Roberto F. Vitale; vocales suplentes: Omar Vitale, Celestino Marzochini, Ariano Portillo, Aarón P. Hourcade, Augusto R. Marquestau y Oscar H. Martínez; revisores de cuenta: Carmelo P. Pandolfi, Arturo M. Sarno e Irma Laboratto.

Asimismo, Irma y Pedro se hallaron trabajando codo a codo, junto a otros colaboradores, en CADRAL (Centro Azuleño de Recreación y Ayuda al Discapacitado), donde con la misma pasión supieron hacer el mayor esfuerzo por la comunidad.

 

 

¡¡Adelante Radicales!!

 

 

Mecanografiado y firmado por ella, en plena campaña electoral de 1983, Irma repartió entre amigos y correligionarios un texto que recorre brevemente la historia de la Marcha Radical:

 

Las bandas de música tuvieron una gran popularidad a fines del siglo pasado y comienzos del actual. Eran muchos los inmigrantes italianos que formaban agrupaciones filarmónicas y las integraban; lógicamente lo que más ejecutaban era música de su tierra. Desde los tiempos de la unificación de la Península, una de las marchas más populares era la de los “Bersaglieri”, soldados pertenecientes a los Regimientos de Cazadores.

Cuando las bandas eran contratadas para animar los actos políticos (no había altoparlantes ni tocadiscos), uno de los temas preferidos era justamente la Marcha de los Bersaglieri. Tan pegadiza era su música que fácil resultó ponerle letra, la que empezó a entonarse en los desfiles y mitines radicales.

Aunque son varias las versiones de “¡¡Adelante Radicales!!”, lo cierto es que fue naciendo así, con cuartetas improvisadas, adaptadas a la música. Los versos más conocidos responden a este texto:

 


Adelante radicales,

adelante sin cesar,

viva Hipólito Yrigoyen

y el Partido Radical.

Siempre adelante, radicales,

adelante sin cesar,

que se rompa y no se doble

el Partido Radical.

El triunfo será nuestro

por la Patria y el Honor,

por la libertad del pueblo

que está en nuestro corazón.

 

Siempre adelante, radicales,

adelante sin cesar,

nuestra vida le daremos

al Partido Radical.

Adelante radicales,

adelante sin cesar,

viva Hipólito Yrigoyen

y el Partido Radical.

Con paso firme, radicales,

adelante han de marchar,

porque el Pueblo pide a gritos

un gran triunfo radical!

 


 

 

La Marcha Radical a través del tiempo…

 

 

Siguiendo la línea de trabajo que planteara Irma en aquella hoja que compartió, es interesante remarcar algunos otros aspectos. La “Marcha Radical” se remonta a la década del ’20. Si bien la letra de la marcha es de autor anónimo, y han existido distintas versiones a través del tiempo, la música ha sido, efectivamente, tomada de una marcha de los Bersaglieri (cuerpo de infantería del Ejército italiano, creado por el general Alessandro La Marmora en 1836; el nombre ‘bersagliere’ significa “tirador certero”), la que también es de autor desconocido, aunque se le adjudica a Boccalari, y fue traída a estas tierras, a fines del siglo pasado, por los inmigrantes peninsulares, que se incorporaron a las filas de la Unión Cívica Radical.

La inventiva popular le puso letra surgiendo diferentes versiones según la óptica de los autores. Por ejemplo, los alvearistas cantaban: “Viva Hipólito Yrigoyen / Y Marcelo T. De Alvear”; mientras que los yrigoyenistas no decían: “Viva Hipólito Yrigoyen / Y el partido radical”, ya que sostenían una visión movimientista del radicalismo, así cantaban: “Viva Hipólito Yrigoyen / Y la causa popular”.

Después de los sucesivos golpes de estado, se agregaba a la canción: “No queremos dictadura / Ni gobierno militar”. Actualmente la que se canta es la llamada “Marcha del Triunfo”, especialmente adecuada para tiempos electorales. Algunas versiones viejas del “Himno Radical”, entonadas durante la “Década Infame” fueron:

 

Radicales, radicales

adelante hasta morir

es la norma que trazara

desde el llano el gran Alem!

Radicales, radicales

adelante hasta morir

es la norma que trazara

¡Desde el llano el gran Alem!

           

Durante la campaña electoral de 1937, a esta marcha se le agregaba:

 

Con Alvear que nos preside

junto Mosca y Santa Fe

las provincias argentinas

su destino jugarán.

Ciudadanos argentinos

Alvear-Mosca hay que votar

son la guía de la Patria

que acompaña La Nación

 

A partir de la década del ’80, cuando los argentinos buscaban una salida de la desgarradora dictadura, el radicalismo jugó un papel trascendental, que desembocaría en la elección como presidente de la Nación del Dr. Raúl Ricardo Alfonsín. Por entonces se entonaba la siguiente versión:

 


Adelante radicales,

adelante sin cesar,

viva Hipólito Yrigoyen

y el Partido Radical.

Siempre, adelante radicales,

adelante sin cesar,

¡Que se rompa y no se doble

el Partido Radical!.

Esta marcha se cantaba

en los viejos comités

pero ahora la entonamos

renovando nuestra fe.

¡Por Alem, por Yrigoyen

y el recuerdo de Balbín,

adelante Radicales

apoyándolo a Alfonsín!

Por la libertad del pueblo

que está en nuestro corazón.

Adelante radicales,

adelante sin cesar

viva Hipólito Yrigoyen

y el Partido Radical.

Siempre, adelante radicales,

adelante sin cesar.

Que se rompa y no se doble

el Partido Radical.


 

En la actualidad, la versión más difundida y utilizada de la “Marcha del Triunfo” es:

 


Adelante radicales,

adelante sin cesar.

Viva Hipólito Yrigoyen

y el Partido Radical.

Siempre, adelante radicales,

adelante sin cesar.

Que se rompa y no se doble

el Partido Radical.

El triunfo será nuestro

por la Patria y el honor,

por la libertad del pueblo

que está en nuestro corazón.

Siempre adelante radicales

adelante sin cesar

nuestra vida le daremos

al Partido Radical.

Siempre adelante radicales,

adelante sin cesar.

Viva Hipólito Yrigoyen

y el Partido Radical.

Con pasos firmes radicales

adelante han de marchar

porque el pueblo pide a gritos

un gran triunfo radical.


 

 

Distinguida

 

 

            El 30 de octubre de 1995, al concretarse el 12º aniversario del retorno a la senda democrática, la U.C.R. llevó adelante un extenso programa de actividades. Se realizó un sentido homenaje al extinto intendente Prof. Rubén César De Paula y a todos los afiliados y militantes fallecidos, en el monolito emplazado en la entrada del Cementerio. Luego se celebró una misa en la Catedral en memoria de los difuntos y por el ex dirigente Alfredo Prat. Más tarde se hizo un masivo acto de homenaje a los afiliados con más de 50 años de trayectoria partidaria de Azul, Cacharí y Chillar. En la oportunidad hicieron uso de la palabra el presidente de la Juventud Radical, Dr. José Luis Comparato; el intendente municipal, Dr. Héctor J. Rodríguez; el ex intendente Pedro Armando López; el Dr. Lindor Burgos y el presidente del Comité local, Dr. Rodolfo H. Álvarez Prat.

            Entre los numerosos radicales que fueron distinguidos aquél lunes, se hallaba Irma, quien poco después, como agradecimiento a la distinción recibida, envió las siguientes palabras a la redacción de “El Tiempo” para que fueran publicadas: “Fue tanta la emoción que me embargó cuando el 30, recibí el homenaje, que no pude ni agradecer y felicitar a los organizadores de la fiesta: esa hermosa juventud que promete y a los adultos. Sólo atiné a recordar a los hombres que signaron mi vida como radical; y además tenía en mi mente algunas palabras y hubiera querido decir algo sobre la U.C.R. actual y su posible injerencia en la historia viva de nuestra querida Argentina. (…). Quiero manifestarles que cualquiera sea la línea que prevalezca, debemos todos seguirlos y trabajar duro y parejo para que 1998 nos encuentre unidos en un solo corazón, con la siempre guía espiritual de Alem, Yrigoyen, Prat, Lebensohn, Larralde y muchos más, para entonces sí, en 1999, recobrar el Gobierno Nacional y los que nos faltan en algunas provincias y comunas.”.

Irma fue  un auténtico ejemplo de entrega a un ideal. Los que compartieron con ella algunos años de su largo camino en el radicalismo, aprendieron –de sólo verla trabajar- que la política es mucho más concreta que la ilusión de la Nación querida. Que la política se hace en la calle, tocando timbres, casa por casa, transmitiendo la pasión y la alegría que brotan de las causas nobles.

Era común verla con sus dolores a cuestas, trabajando en una interna, repartiendo boletas, llevando gente a votar, convenciendo a último momento al que tenía alguna duda. Y en los momentos complejos, cuando muchos bajaban los brazos ante las más variadas dificultades, ella era la primera en “levantarse” con la frente en alto, haciendo punta para cantar la Marcha Radical.

Irma nació y murió radical. Fue un atributo de su personalidad, tan acendrado como dependiente de su otro rasgo fundamental de carácter: la vocación de servicio. Servicio brindándose a través de un permanente contacto con la gente, luchando apasionadamente tanto para las grandes obras como para el alivio o consuelo individual.

 

 

Adiós al amor…

 

 

            Víctor Manuel Accattato falleció el 26 de septiembre de 1997. Desde entonces, la vida de Irma dio un drástico giro al hallarse sin su compañero. Sin embargo, supo buscar con su espíritu alegre el refugio en sus hermanos y sobrinos, quienes la contuvieron a pesar de las adversidades.

 

 

El saludo de un Socialista

 

 

El 16 de mayo de 2004, en las páginas de “El Tiempo”, apareció una noticia breve pero no menos cariñosa dedicada a Irma. El autor de aquellas líneas no fue otro que el querido Juan Miguel Oyhanarte, quien firme en sus ideales socialistas, no dejaba de reconocer la lucha democrática de otros vecinos, así como lo hiciera Irma.

El autor de las célebres “Baldosas Flojas” escribió: “Los noventa años que ha cumplido no le hacen mella a su privilegiado cerebro. Sus amigos de ‘El Tiempo’, la saludan fraternalmente, descontando que las nueve décadas no mellarán su excepcional temperamento, siendo gran cultora de la amistad”.

 

 

La última lección…

 

 

No obstante los problemas físicos que debió soportar a su avanzada edad, mantuvo siempre su espíritu en el más alto nivel, siendo una referente clara y carismática. Irma Laboratto falleció en Azul el 5 de abril de 2006, a los 91 años de edad.

A su velatorio asistieron no sólo familiares y amigos sino también directivos de la Unión Cívica Radical encabezados por el entonces presidente, Dr. Armando Miralles, quien no dejó pasar por alto la profunda vocación política de Laboratto y el recuerdo indeleble que dejó en sus correligionarios y la ciudadanía en general por su profunda inspiración cívica.