miércoles, 30 de julio de 2025

Florencio Mirande, vanguardista

 

Florencio Mirande, vanguardista

 

 



            Florencio Mirande nació en Las Flores, el 3 de enero de 1906. Sus padres fueron los franceses -ambos naturales de Bassy-, Mariana Eliarte y Juan Mirande. Fue bautizado el 22 de noviembre del año de su natalicio, en la Parroquia Nuestra Señora del Carmen de Las Flores. Fue el menor de once hermanos, nacidos en Azul: Juana (1880), Juan (1882), Celestino (1884), María (1886), Rosa (1888), Pedro (29 de junio de 1890), Cayetano (1892), Leandro (17 de marzo de 1894), Honoria Catalina (21 de enero de 1896), y Mariana (3 de enero de 1900).

            Luego de algún tiempo radicados en la zona rural de la vecina localidad, dado el trabajo de don Juan como criador de hacienda, los Mirande se reinstalaron en Azul, donde Florencio realizó sus estudios primarios y secundarios en la Escuela Normal (años más tarde, en 1936, integraría la Comisión del Cincuentenario del establecimiento).

Se recibió de químico farmacéutico en la facultad de la Universidad Nacional de La Plata, el 28 de diciembre de 1931.

            La instalación de Florencio Mirande en Azul se produjo definitivamente con la compra de la farmacia que administraría por el resto de su vida. Desde el 17 de julio de 1933 la Farmacia “San Martín”, ubicada en la calle San Martín Nº 908, entre Lavalle y Centenario (actual Av. Monseñor César A. Cáneva), quedó a cargo de su nuevo propietario, quien la adquirió al señor Carlos A. Marchi.

Florencio estuvo al frente de su comercio, durante muchísimos años, siendo su farmacia una de las más antiguas y consecuentes en el transcurrir de los años. Era muy popular en la zona, conteniendo el sello profesional que él supo imponer a sus actos con seriedad, honestidad y corrección.

            Contrajo matrimonio con la azuleña Mayda Luisa Vilatte (nacida el 17 de septiembre de 1910),  con quien tuvo dos hijos, Adolfo Oscar y María Mercedes.

 

 

Reunión de colegas


El Colegio de Farmacéuticos de la Provincia de Buenos Aires fue fundado el 12 de octubre de 1941, con Personería Jurídica otorgada por Decreto del Superior Gobierno de la Provincia, el 1º de diciembre de 1942, reconocido por la Dirección General de Higiene (Artículo 51, Ley 4534).

Bajo la Intervención Federal de la Provincia de Buenos Aires, cuyo Interventor era en ese entonces Juan Atilio Bramuglia, se dispuso a través del Decreto Nº 5373 la Colegiación Obligatoria de todos los farmacéuticos que se desempeñaban en el ámbito de la Provincia de Buenos Aires.

El Colegio de Farmacéuticos se encontraba presidido por el Dr. Julio B. Simón (Bahía Blanca), como vicepresidente se desempeñaba el Dr. Clemente A. Orlando (La Plata), los directores titulares eran los farmacéuticos Octavio Lucero (Bahía Blanca), Primitivo Ferrández (Bahía Blanca), Aquiles Carabelli (Bahía Blanca), Donato Cotignola (Saladillo) y Andrés Juul (Coronel Brandsen). Los directores suplentes eran los farmacéuticos Salvador Casaretto (Avellaneda), Teresa Groppa de Menicucci (P.A), Romualdo Micheletti (La Plata), Benito Ondarra (Azul) y Augusto Scotti (Ranchos). Como síndico titular se desempeñaba el farmacéutico Amador Rodríguez (Bahía Blanca) y en calidad de suplente el farmacéutico Enrique Bellati (Dolores).

La institución contaba, además, con un Jurado de Honor que se encontraba integrado por los farmacéuticos Florencio Mirande (Azul), Manuel H. Vasallo (Olivos), Horacio Villanueva (La Plata), Tito Carossino (Balcarce) y José Oteiza (Mar del Plata).

Por otra parte, el 26 de junio de 1952, los farmacéuticos y bioquímicos de Azul se reunieron con el objetivo de constituir el Colegio local. En la ocasión se conformó la siguiente comisión directiva: presidente Benito S. Ondarra, secretario Manuel Grosman, tesorero Carlos Peroggi, protesorero Florencio Mirande, prosecretaria Gladys F. D. de Pagliere; vocales: Lúper Dupuy, Jacinto Marchisio, Elena Calí de Brumana, Adolfo Mola y Eduardo Fiscalini; consejeros: Máximo López y Leopoldo Marchisio.

 

El Comité Central y el Subcomité “Hipólito Yrigoyen”


A pesar de la derrota del candidato a intendente Dr. Alfredo Prat en las elecciones llevadas a cabo el 14 de marzo de 1948, Florencio Mirande, quien ocupaba el tercer puesto detrás de Juan Iturralde y Roberto J. Dours, obtuvo su lugar en el Consejo Escolar por el período 1948-1952.

Durante muchos años, el Comité de la Unión Cívica Radical tuvo su sede central en la calle Adolfo Alsina Nº 983 (actual Hipólito Yrigoyen), entre Lavalle y Centenario (actual Av. Monseñor Cáneva).

En 1950, el presidente del Comité era el Dr. Juan Prat. Asimismo, lo acompañaban, como vicepresidente 1º, Alfredo Sarno, y como vicepresidente 2º, Ernesto Tourné. Eran secretarios: Pedro Luis Gregorio Ramírez Drake, José Pedestarrés, Juan Iturralde y Pedro Armando López. Como tesorero se desempeñaba Juan Carlos Dhers y la pro-tesorería era llevada adelante por Florencio Mirande.

Completaban la comisión del Comité como vocales: Ángel M. Santopaolo, Enrique J. Girbent, Antonio Ibarbide, Leandro Mirande, Salvador Dours, José Duhalde, Eduardo Parmigiani, Armando Terrile, Juan A. Ippólito, Santos L. Olguín, Luis Garaicoechea, Cecilio García, Francisco Ezcisa, Bernardo Barrere, Alfonso Pomphile, José Irigoyen, Jesús Oscar Galizio, Roberto Peiretti y Pedro Larrea; y eran suplentes: Pedro C. Alcántara, José Dalbo, Hipólito Cuesta, Avelino Pazos, Joaquín Zabala, Cataldo Ciapina Blasco, Federico Vivarelli, Agustín Castro, Juan Duhalde, Alfredo Actis Caporale, Gerardo Castronovo, José M. Conte y José Domingo Aguirre.

Por su parte, eran delegados: a la Convención Provincial, Horacio Ferro y Rodolfo Prat (titulares), y Juan Carboni y Lorenzo Palacios (suplentes); al Comité de la Provincia: Palmiro B. Bogliano.

Finalmente, la Comisión Agraria estaba conformada por Enrique J. Girbent (presidente), y Huberto Ballarena, Antonio Ibarbide Marsicano, Horacio Saint André y José Balda (vocales).

El Comité Central decidió instalar -hacia 1950-, en la esquina de Salta e Intendente Manuel Castellár, lo que popularmente se conoció como el “Subcomité de Villa Piazza” (aunque esa esquina actualmente no se corresponde con la denominación del barrio), bajo el nombre oficial de “Hipólito Yrigoyen”. Dicho subcomité contribuyó al desarrollo de una importante acción cívica, capacitando a la populosa y representativa barriada.

La mesa directiva estaba constituida por reconocidos vecinos como Alfonso Pomphile, Salvador Padilla, Gerardo Castronovo, Tomás M. Coronel, Juan J. Alonso, Nicolás A. Fucaracci, Juan B. Losardo, Agustín Donato, Jorge Picone, Luis Prezioso, Fernando Luna, Lorenzo Bageneta, Saúl R. Pomphile, Rosario Cefalá, Arturo Galizio, Abel Alonso, Cayetano Marinaro, Francisco Farinella, Enrique Yozzi, Francisco Luppi, Juan R. Mandagarán, Ramón Fucaracci, Oscar Cano, Vicente Lafat, Luis Vitale, José Galizio, Orlando Pomphile, Lorenzo Torchia, Pedro Liberatti, Armando Sottile, Pedro E. G. Layús, Antonio Farinella, Raúl Galizio, Juan Iriarte y Reinaldo Scotti.

  

El núcleo femenino

  

En cuanto al sector femenino partidario oportunamente se designó una comisión que presidió el escribano Pedro Luis Gregorio Ramírez Drake e integraron la señora Ángela Scalcini de Terrile, el farmacéutico Florencio Mirande y, su hermana, Honoria, quienes se dedicaron a una importante labor, innovando a través de la participación activa e intensa de las mujeres.

Hacia 1950 lograron constituir los subcomités de Cacharí y Chillar, para los cuales designaron tres delegadas en cada uno, las que en reunión con las seis delegadas del Comité Central constituyeron la Junta Central Femenina.

            De acuerdo a la recientemente aprobada nueva Carta Orgánica, el 4 de febrero de 1956, se conformó la Comisión Femenina de la Unión Cívica Radical de Azul, quedando su conducción integrada por María Leticia Dours, Honoria Mirande y Nélida Saint André de Ramírez Drake.

El 11 de agosto de 1956 se inauguró un subcomité femenino “Moisés Lebensohn”, ubicado en calle Gral. Francisco Leyría entre Olavarría y Puan. En la ocasión fueron oradores los jóvenes Omar Rebolino y Agustín Rogelio Vidal, y los doctores Palmiro B. Bogliano y Juan Prat.

            El 4 de septiembre de 1957, el subcomité eligió nuevas autoridades, quedando conformada su conducción por: secretarias: América A. de Timo y Blanca Ciancio; tesorera Amelia R. de Vivarelli; protesorera Elsa Calistro; delegada al comité central Angélica Perdriel de López; subdelegada América A. Timo; vocales: Marlene N. de Álzaga, Blanca Berardi, Enriqueta B. de Ibarbide, Nélida B. de Álvaro, Raquel Tancredi de De Paula (madre de Rubén César “Poliya” De Paula), Gerónima C. de Mahon y Emilia V. de Benítez.

 

Jóvenes radicales

 

Uno de los apéndices interesantes del radicalismo azuleño fue el brioso Comité de la Juventud de Azul -fundado por Abelardo Cano-, en el que actuó una cifra considerable de jóvenes que se iniciaron en la actividad política consustanciados con la doctrina de Leandro N. Alem e Hipólito Yrigoyen.

Su comisión, en 1950 estaba formada por: Horacio J. H. Saint André (secretario general); Miguel Ángel Camozzi (secretario de actas); y José M. Posada (tesorero). Por su parte, eran vocales titulares: Salvador B. Alabart, Osvaldo Aníbal Aristegui, Martín Alfredo Arrouy, Atilio Enrique Belsito, Enrique Eugenio Chiesa, Félix Cristóbal Garciarena, Arnaldo Omar Soccini, Héctor Oscar Tróccoli y Arnoldo Zabalza; siendo suplentes: Héctor R. Añez, Marcelo Diab, José María Del Curto, Serafín Antonio Lattanzi, Omar René Rebolino y Juan Jacinto Sansebastián.

 

“Seis grandes” para el Deliberante

  

En el “Año del Libertador General San Martín”, la Unión Cívica Radical poseía un sólido bloque en el Concejo Deliberante azuleño, integrado por: Jacinto Hipólito Bogliano, Roberto J. Dours, José María Duba, Pedro Armando López, Juan Carboni y Horacio Ferro.

 

Todos a la Plaza

  

            Tras una agitada campaña, el domingo 13 de marzo de 1960, en la Plaza General San Martín de nuestra ciudad se realizó un multitudinario acto de cierre de campaña de la Unión Cívica Radical del Pueblo.

            Para la ocasión estaba previsto que el principal orador fuera el Dr. Ricardo Balbín, sin embargo, por problemas de salud, no pudo hacerse presente en tan importante ocasión.

El acto comenzó a las 20 horas con las palabras del candidato a diputado Florencio Mirande, quien en primer término expresó: “Azul recibe hoy la visita de prestigiosos dirigentes del radicalismo del Pueblo, a quienes doy una cordial bienvenida”. Inmediatamente hizo una alusión de la personalidad del Dr. Juan Carlos Pugliese, para extenderse más tarde sobre los distintos problemas argentinos y de la provincia de Buenos Aires.

            Luego hicieron uso de la palabra dirigentes locales, quienes se refirieron a distintos temas de la actualidad social y política del momento. Para culminar, habló el secretario del Comité Nacional de la U.C.R., Dr. Juan Carlos Pugliese, quien hizo referencia a las explotaciones petroleras, al Fondo Monetario Internacional (F.M.I.) y a diversos aspectos sociales y gremiales.

            Más tarde, correligionarios azuleños agasajaron a los visitantes en una cena servida en el Hotel Roma, comida luego de la cual habló el Dr. Juan Prat.

 

Diputado Provincial


Con carisma y convicción cívica, el viernes 25 de marzo, Honoria Mirande disertó elocuentemente por LU 10 Radio Azul.

El domingo 27 de marzo de 1960 se llevaron adelante elecciones de medio término. La situación continuaba signada por la proscripción del Peronismo. Previamente, mediante la Ley Nº 6.222, se habían modificado las secciones electorales, quedando el Partido de Azul integrando la Séptima Sección junto a Bolívar, General Alvear, Olavarría, Roque Pérez, Saladillo, Veinticinco de Mayo y Tapalqué.

Los comicios fueron auspiciosos para la U.C.R. del Pueblo y Florencio Mirande fue electo Diputado Provincial.

El 3 de noviembre de 1960, por iniciativa de Mirande se incluyó en el presupuesto 1960/61 la partida para la construcción de dos pabellones de internación del Hospital Municipal de Azul.

La obra se haría por intermedio de la Dirección de Arquitectura con una partida inicial de 5 millones de pesos, a la que se le agregarían otros 10 millones. Sin embargo, lamentablemente, esta obra no se llevó a cabo debido a cuestiones políticas del momento.

Entretanto, el 9 de julio de 1961, luego del respectivo concurso, el Ministerio de Educación provincial nombró a la docente Mayda Vilatte de Mirande inspectora de enseñanza, ejerciendo desde entonces como jefa de Inspección del Distrito Nº 1 de Azul, cargo que había dejado vacante Arcángel Osmar Meo Guzmán, quien fue confirmado por el mismo ministerio como inspector jefe de la Zona Décima.

El 25 de mayo de 1962 se informaba a través del diario “El Tiempo”, que Florencio Mirande había presentado en la Cámara de Diputados provincial un proyecto para la construcción de un  nuevo Hospital en Azul, que contaría con una dotación de 105 camas.

El 19 de abril de 1964, “El Tiempo” anunciaba que se encontraba en Azul el Ministro de Obras Públicas y Asistencia Social de la Provincia de Buenos Aires, Dr. Abelardo Costa, quien se reunió con las autoridades municipales para compartir el proyecto de la creación en Azul de un Hospital Regional, luego de lo cual se recorrieron los hospitales de Azul, Cacharí y Chillar. Asimismo, el Dr. Costa anunció la llegada muy próxima de un nuevo equipo de Rayos X para el Hospital Municipal “Dr. Ángel Pintos”.

El 9 de mayo del mismo año, el Dr. Juan Prat, como presidente del radicalismo, anunciaba las gestiones realizadas ante el Ministro de Salud Pública de la Provincia apoyando el proyecto del Hospital Regional que había presentado el señor Florencio Mirande en su actuación legislativa.

 

Farmacéuticos de vanguardia

 

ACOFAR nació el 21 de julio de 1961 en Azul. Brillantes visionarios Farmacéuticos e Idóneos de la época, oriundos de las ciudades de Azul, Las Flores, Cacharí, Tapalqué y Olavarría se reunieron para crear una institución que solucionara el problema de la lenta distribución y el faltante de medicamentos en las farmacias de la zona.

 El objetivo primordial fue la provisión de medicamentos a las farmacias locales. La búsqueda de una forma de asociación que posibilitara la satisfacción de sus necesidades, los llevó a elegir la Cooperativa, sociedad que mejor interpretaba las aspiraciones de sus fundadores. Como resultado, nació ACOFAR, Cooperativa Farmacéutica Limitada, comenzando con 21 asociados.

 Los socios fundadores fueron: Florencio Mirande, Juan Mario Mola, Adolfo Oscar Mola, Vicenta Elena Cali de Brumana, Gladys A. F. de Plagliere, Julio Jalil, Manuel Grosman, Juan Luis Urrutia, Juan Carlos Nigoul, Jacinto Oreste Marchisio, Carlos J. Lucini, Luper J. Dupuy, Carlos D. Peroggi, Modesto L. Aramburu, Olga H. de Álvarez, Raúl Sánchez, Aníbal César Sanmartino, Francisco Selsi, Alfredo Fíngolo, Heber A. Balsamello, Américo Sartori y los integrantes de la firma “Gundel y Arias” (propiedad de Ana María Anger de Gundel y Luis Casimiro Arias).

  

Homenaje a un grande

  

El doctor Horacio Ferro fue no sólo un destacado profesional en Chillar, sino que supo ganarse como pocos el afecto de los vecinos. En consecuencia, el 6 de octubre de 1964, por Ordenanza N° 46/64, se designó con su nombre a la plazoleta ubicada en las calles Cortázar y Belgrano de Chillar. Asimismo, el 30 de octubre de 1966, se inauguró un busto en la entrada del Hospital chillarense que lleva su nombre, acto al cual asistieron numerosos vecinos, familiares, amigos y correligionarios del extinto profesional, entre los que se hallaba el ex diputado Florencio Mirande.

  

Centro Empresario de Azul

  

            En Asamblea General Ordinaria, el 24 de mayo de 1980, el Centro Empresario de Azul (C.E.D.A.), renovó sus autoridades, siendo electo presidente Raúl O. Guarella, vicepresidente Juan Matías Schiaffino y entre los vocales, Florencio Mirande, quien en los años ’40 había ejercido la vicepresidencia de la institución.

  

Sin remedio…

  

Mirande fue vicepresidente del Centro Empresario de Azul y vocal al momento de su deceso.

Después de una larga enfermedad, a los 76 años de edad, Florencio Mirande falleció en Azul el 18 de junio de 1982. El por entonces Vicepresidente del C.E.D.A., Juan Matías Schiaffino pronunció sentidas palabras en su sepelio: “Llego a este lugar con profunda tristeza, en representación del Centro Empresario de Azul, a expresar nuestro pesar por la partida de don Florencio Mirande, que fue para nosotros, sus amigos, figura ejemplar de altruismo.

De sus afanes y de su accionar, supo la entidad muchos años atrás, contándolo como miembro de la comisión directiva, demostrando siempre su permanente integración a la misma. Fue vicepresidente en el año 1941 y actualmente ocupaba el cargo de vocal titular. Los primeros embates de su enfermedad lo alejaron físicamente de nuestra Casa, a la cual permanecía vinculado por lazos de amistad y por sus importantes consejos de prestigioso dirigente empresario.

Recuerdo cuando lo invitamos a integrar nuevamente nuestra comisión, gustoso accedió a ello, haciendo votos para que su salud le permitiera acompañarnos en esta nueva etapa, y poder trabajar de lleno con la institución, como era propio de él. Lamentablemente, sus deseos no pudieron concretarse, perdiendo así nuestro Centro, el apoyo invalorable del gran amigo y activo dirigente.

Su familia, a la que le queda el hermoso legado de una conducta ejemplar en todo aquello que en vida emprendieran, podrá ver reflejada en nuestro accionar, la participación de don Florencio, ya que todo lo que en el futuro acometamos, llevará implícita su aprobación, por la comunión de ideas que siempre demostrara con nosotros, lo que nos compromete a trabajar para la concreción de nuestro ideal común: nuestra patria chica.

Elevemos nuestras plegarias de amor al Señor, por su eterno descanso.”.

sábado, 26 de julio de 2025

Irma Laboratto, maestra de la militancia

 

Irma Laboratto, maestra de la militancia

                                                                                          



             Irma Italia Laboratto nació en Azul el 14 de mayo de 1914. Sus padres fueron el italiano Gregorio Laboratto y la argentina Carpa Palópolo. Tuvo al menos siete hermanos: Gregorio, Clara Juana (12 de enero de 1902), María Berta Esther (23 de febrero de 1904), María Esther (4 de junio de 1906), Ricardo Raúl, Julio Oscar (9 de julio de 1912) y Atilio Vicente (12 de marzo de 1917).

Perteneció a la promoción 1932 de la Escuela Normal Mixta “Bernardino Rivadavia”, de la que egresó como Maestra.

Irma se casó con Víctor Manuel Accattato. La pareja no tuvo hijos.

Comenzó a ejercer el magisterio en 1949, en la escuela del pueblo Ramón Santamarina, en el Partido de Necochea. Luego de varios años, fue destinada a la localidad de Chillar, siendo suplente de la señora Neffer Viana de Oyarzábal.

Poco después, fue destinada a Azul, a la Escuela Nº 18 “Juan Bautista Alberdi”, donde permaneció por una década ejerciendo inclusive la vicedirección, logrando que dicho centro educativo fuese elevado de categoría.

Más tarde fue trasladada a la Escuela Nº 17 “Bartolomé Mitre” de la cual fue directora interina y vicedirectora titular durante tres años hasta el momento de su jubilación.

Desde muy joven, Irma militó en la Unión Cívica Radical, acompañada en los primeros tiempos por su hermano mayor Julio Oscar, quien inclusive fuera candidato a consejero escolar suplente en las elecciones de marzo de 1948.

Fundamentalmente, la activa militancia política y la docencia fueron las dos pasiones que cimentaron la vida de Irma.

 

 

Experiencia al Concejo

 

 

A finales de 1972, el presidente de facto, teniente general Lanusse convocó a elecciones. En una breve campaña, los azuleños Juan Carlos Peralta Reyes -por el justicialismo-, y Juan Carlos Di Bernardi -por el radicalismo-, se enfrentaron en encendidos discursos buscando alcanzar la intendencia del Partido de Azul.

Con su característico fervor cívico y su dedicación al momento de participar de una elección, Irma integró la lista radical trabajando codo a codo con otra destacada correligionaria, la escribana “Amelita” Prat.

El domingo 11 de marzo de 1973 todos los argentinos asistieron a las urnas. El doctor Peralta Reyes consiguió 14.099 votos, superando a su competidor inmediato, Di Bernardi, quien se alzó con 8.321 sufragios.

A pesar de la derrota, la U.C.R. logró que seis miembros de su lista obtuvieran una banca en el Concejo Deliberante. Así, Irma integró el cuerpo legislativo, acompañada por Amelia Esther Prat, y cuatro hombres “de peso”, Alfredo Ernesto Prat, Rubén César De Paula, Nicolás Sobrino y Roberto Amílcar Culver.

Las nuevas autoridades asumieron el 25 de mayo de 1973.

 

 

Homenaje a San Martín

 

En agosto de 1973, en la misma sesión del Concejo Deliberante en la que se produjo un arduo debate entre los concejales Amelia Prat, del radicalismo, y Adalberto Sanfilippo, del justicialismo, quienes defendían, la primera la construcción de un alto nivel sobre la Avenida Urioste, y el segundo el arreglo de un simple paso a nivel para destinar los fondos a otros fines, después de un “fallo salomónico”, se realizó un homenaje al general San Martín.

Antes de finalizar la sesión, Irma Laboratto de Acattato pidió rendir homenaje al “Padre de la Patria”, pronunciando sentidas palabras alusivas. También se sumaron el concejal Domingo Vitale del FRE.JU.LI. y los concejales  Dr. Claudio  Minellono por el Socialismo -quien amplió el sentido homenaje-, y el señor Julio Cabrera de Unión Conservadora.

 

 

Reapertura democrática

 

 

El miércoles 12 de septiembre de 1973 se reabrió el Subcomité “Hipólito Yrigoyen”, ubicado en la esquina de las calles Salta y España y que agrupaba a numerosos ciudadanos de esa barriada (antes considerada “Villa Piazza”). En la oportunidad asistió una considerable cantidad de vecinos, declarando reabierto el local. Para referirse a la significación del acontecimiento hablaron las concejales Irma Laboratto de Acattato y Amelia Esther Prat, quienes destacaron el aporte que siempre brindó ese barrio para la difusión de los postulados del radicalismo.

 

 

A la par de un grande…

 

 

Retirada de la docencia tras su jubilación, Irma no se detuvo en su accionar en beneficio de la comunidad, ya sea desde su banca en el Concejo Deliberante como desde el llano, ella siempre bregó en beneficio de los menesterosos. Así fue como pronto se halló trabajando codo a codo junto al querido Pedro Armando López quien, formado desde la humildad de un sastre que todo lo había conseguido trabajando, había encontrado una vía extraordinaria para buscar el bienestar de los más necesitados a través de la presidencia de la Junta Coordinadora Escolar y su comedor centralizado que acogía a más de quinientos niños en situación de vulnerabilidad.

En 1974, realizada la asamblea anual ordinaria de la Junta Coordinadora Escolar, se decidió la continuidad en la presidencia del señor Pedro Armando López. La comisión asimismo quedó conformada: vicepresidente Santos Farina, secretario Julio E. Zabala, prosecretario Alfonso Cataldo, tesorero René Tanoni, protesorero Félix J. Loguercio; vocales titulares: Alberto Spena, Gualberto Etchevers, Adolfo Walder, Orlando Villalba, Alicia O. de Di Cono y Roberto F. Vitale; vocales suplentes: Omar Vitale, Celestino Marzochini, Ariano Portillo, Aarón P. Hourcade, Augusto R. Marquestau y Oscar H. Martínez; revisores de cuenta: Carmelo P. Pandolfi, Arturo M. Sarno e Irma Laboratto.

Asimismo, Irma y Pedro se hallaron trabajando codo a codo, junto a otros colaboradores, en CADRAL (Centro Azuleño de Recreación y Ayuda al Discapacitado), donde con la misma pasión supieron hacer el mayor esfuerzo por la comunidad.

 

 

¡¡Adelante Radicales!!

 

 

Mecanografiado y firmado por ella, en plena campaña electoral de 1983, Irma repartió entre amigos y correligionarios un texto que recorre brevemente la historia de la Marcha Radical:

 

Las bandas de música tuvieron una gran popularidad a fines del siglo pasado y comienzos del actual. Eran muchos los inmigrantes italianos que formaban agrupaciones filarmónicas y las integraban; lógicamente lo que más ejecutaban era música de su tierra. Desde los tiempos de la unificación de la Península, una de las marchas más populares era la de los “Bersaglieri”, soldados pertenecientes a los Regimientos de Cazadores.

Cuando las bandas eran contratadas para animar los actos políticos (no había altoparlantes ni tocadiscos), uno de los temas preferidos era justamente la Marcha de los Bersaglieri. Tan pegadiza era su música que fácil resultó ponerle letra, la que empezó a entonarse en los desfiles y mitines radicales.

Aunque son varias las versiones de “¡¡Adelante Radicales!!”, lo cierto es que fue naciendo así, con cuartetas improvisadas, adaptadas a la música. Los versos más conocidos responden a este texto:

 


Adelante radicales,

adelante sin cesar,

viva Hipólito Yrigoyen

y el Partido Radical.

Siempre adelante, radicales,

adelante sin cesar,

que se rompa y no se doble

el Partido Radical.

El triunfo será nuestro

por la Patria y el Honor,

por la libertad del pueblo

que está en nuestro corazón.

 

Siempre adelante, radicales,

adelante sin cesar,

nuestra vida le daremos

al Partido Radical.

Adelante radicales,

adelante sin cesar,

viva Hipólito Yrigoyen

y el Partido Radical.

Con paso firme, radicales,

adelante han de marchar,

porque el Pueblo pide a gritos

un gran triunfo radical!

 


 

 

La Marcha Radical a través del tiempo…

 

 

Siguiendo la línea de trabajo que planteara Irma en aquella hoja que compartió, es interesante remarcar algunos otros aspectos. La “Marcha Radical” se remonta a la década del ’20. Si bien la letra de la marcha es de autor anónimo, y han existido distintas versiones a través del tiempo, la música ha sido, efectivamente, tomada de una marcha de los Bersaglieri (cuerpo de infantería del Ejército italiano, creado por el general Alessandro La Marmora en 1836; el nombre ‘bersagliere’ significa “tirador certero”), la que también es de autor desconocido, aunque se le adjudica a Boccalari, y fue traída a estas tierras, a fines del siglo pasado, por los inmigrantes peninsulares, que se incorporaron a las filas de la Unión Cívica Radical.

La inventiva popular le puso letra surgiendo diferentes versiones según la óptica de los autores. Por ejemplo, los alvearistas cantaban: “Viva Hipólito Yrigoyen / Y Marcelo T. De Alvear”; mientras que los yrigoyenistas no decían: “Viva Hipólito Yrigoyen / Y el partido radical”, ya que sostenían una visión movimientista del radicalismo, así cantaban: “Viva Hipólito Yrigoyen / Y la causa popular”.

Después de los sucesivos golpes de estado, se agregaba a la canción: “No queremos dictadura / Ni gobierno militar”. Actualmente la que se canta es la llamada “Marcha del Triunfo”, especialmente adecuada para tiempos electorales. Algunas versiones viejas del “Himno Radical”, entonadas durante la “Década Infame” fueron:

 

Radicales, radicales

adelante hasta morir

es la norma que trazara

desde el llano el gran Alem!

Radicales, radicales

adelante hasta morir

es la norma que trazara

¡Desde el llano el gran Alem!

           

Durante la campaña electoral de 1937, a esta marcha se le agregaba:

 

Con Alvear que nos preside

junto Mosca y Santa Fe

las provincias argentinas

su destino jugarán.

Ciudadanos argentinos

Alvear-Mosca hay que votar

son la guía de la Patria

que acompaña La Nación

 

A partir de la década del ’80, cuando los argentinos buscaban una salida de la desgarradora dictadura, el radicalismo jugó un papel trascendental, que desembocaría en la elección como presidente de la Nación del Dr. Raúl Ricardo Alfonsín. Por entonces se entonaba la siguiente versión:

 


Adelante radicales,

adelante sin cesar,

viva Hipólito Yrigoyen

y el Partido Radical.

Siempre, adelante radicales,

adelante sin cesar,

¡Que se rompa y no se doble

el Partido Radical!.

Esta marcha se cantaba

en los viejos comités

pero ahora la entonamos

renovando nuestra fe.

¡Por Alem, por Yrigoyen

y el recuerdo de Balbín,

adelante Radicales

apoyándolo a Alfonsín!

Por la libertad del pueblo

que está en nuestro corazón.

Adelante radicales,

adelante sin cesar

viva Hipólito Yrigoyen

y el Partido Radical.

Siempre, adelante radicales,

adelante sin cesar.

Que se rompa y no se doble

el Partido Radical.


 

En la actualidad, la versión más difundida y utilizada de la “Marcha del Triunfo” es:

 


Adelante radicales,

adelante sin cesar.

Viva Hipólito Yrigoyen

y el Partido Radical.

Siempre, adelante radicales,

adelante sin cesar.

Que se rompa y no se doble

el Partido Radical.

El triunfo será nuestro

por la Patria y el honor,

por la libertad del pueblo

que está en nuestro corazón.

Siempre adelante radicales

adelante sin cesar

nuestra vida le daremos

al Partido Radical.

Siempre adelante radicales,

adelante sin cesar.

Viva Hipólito Yrigoyen

y el Partido Radical.

Con pasos firmes radicales

adelante han de marchar

porque el pueblo pide a gritos

un gran triunfo radical.


 

 

Distinguida

 

 

            El 30 de octubre de 1995, al concretarse el 12º aniversario del retorno a la senda democrática, la U.C.R. llevó adelante un extenso programa de actividades. Se realizó un sentido homenaje al extinto intendente Prof. Rubén César De Paula y a todos los afiliados y militantes fallecidos, en el monolito emplazado en la entrada del Cementerio. Luego se celebró una misa en la Catedral en memoria de los difuntos y por el ex dirigente Alfredo Prat. Más tarde se hizo un masivo acto de homenaje a los afiliados con más de 50 años de trayectoria partidaria de Azul, Cacharí y Chillar. En la oportunidad hicieron uso de la palabra el presidente de la Juventud Radical, Dr. José Luis Comparato; el intendente municipal, Dr. Héctor J. Rodríguez; el ex intendente Pedro Armando López; el Dr. Lindor Burgos y el presidente del Comité local, Dr. Rodolfo H. Álvarez Prat.

            Entre los numerosos radicales que fueron distinguidos aquél lunes, se hallaba Irma, quien poco después, como agradecimiento a la distinción recibida, envió las siguientes palabras a la redacción de “El Tiempo” para que fueran publicadas: “Fue tanta la emoción que me embargó cuando el 30, recibí el homenaje, que no pude ni agradecer y felicitar a los organizadores de la fiesta: esa hermosa juventud que promete y a los adultos. Sólo atiné a recordar a los hombres que signaron mi vida como radical; y además tenía en mi mente algunas palabras y hubiera querido decir algo sobre la U.C.R. actual y su posible injerencia en la historia viva de nuestra querida Argentina. (…). Quiero manifestarles que cualquiera sea la línea que prevalezca, debemos todos seguirlos y trabajar duro y parejo para que 1998 nos encuentre unidos en un solo corazón, con la siempre guía espiritual de Alem, Yrigoyen, Prat, Lebensohn, Larralde y muchos más, para entonces sí, en 1999, recobrar el Gobierno Nacional y los que nos faltan en algunas provincias y comunas.”.

Irma fue  un auténtico ejemplo de entrega a un ideal. Los que compartieron con ella algunos años de su largo camino en el radicalismo, aprendieron –de sólo verla trabajar- que la política es mucho más concreta que la ilusión de la Nación querida. Que la política se hace en la calle, tocando timbres, casa por casa, transmitiendo la pasión y la alegría que brotan de las causas nobles.

Era común verla con sus dolores a cuestas, trabajando en una interna, repartiendo boletas, llevando gente a votar, convenciendo a último momento al que tenía alguna duda. Y en los momentos complejos, cuando muchos bajaban los brazos ante las más variadas dificultades, ella era la primera en “levantarse” con la frente en alto, haciendo punta para cantar la Marcha Radical.

Irma nació y murió radical. Fue un atributo de su personalidad, tan acendrado como dependiente de su otro rasgo fundamental de carácter: la vocación de servicio. Servicio brindándose a través de un permanente contacto con la gente, luchando apasionadamente tanto para las grandes obras como para el alivio o consuelo individual.

 

 

Adiós al amor…

 

 

            Víctor Manuel Accattato falleció el 26 de septiembre de 1997. Desde entonces, la vida de Irma dio un drástico giro al hallarse sin su compañero. Sin embargo, supo buscar con su espíritu alegre el refugio en sus hermanos y sobrinos, quienes la contuvieron a pesar de las adversidades.

 

 

El saludo de un Socialista

 

 

El 16 de mayo de 2004, en las páginas de “El Tiempo”, apareció una noticia breve pero no menos cariñosa dedicada a Irma. El autor de aquellas líneas no fue otro que el querido Juan Miguel Oyhanarte, quien firme en sus ideales socialistas, no dejaba de reconocer la lucha democrática de otros vecinos, así como lo hiciera Irma.

El autor de las célebres “Baldosas Flojas” escribió: “Los noventa años que ha cumplido no le hacen mella a su privilegiado cerebro. Sus amigos de ‘El Tiempo’, la saludan fraternalmente, descontando que las nueve décadas no mellarán su excepcional temperamento, siendo gran cultora de la amistad”.

 

 

La última lección…

 

 

No obstante los problemas físicos que debió soportar a su avanzada edad, mantuvo siempre su espíritu en el más alto nivel, siendo una referente clara y carismática. Irma Laboratto falleció en Azul el 5 de abril de 2006, a los 91 años de edad.

A su velatorio asistieron no sólo familiares y amigos sino también directivos de la Unión Cívica Radical encabezados por el entonces presidente, Dr. Armando Miralles, quien no dejó pasar por alto la profunda vocación política de Laboratto y el recuerdo indeleble que dejó en sus correligionarios y la ciudadanía en general por su profunda inspiración cívica.