Felipe José
Camilo Crotto nació el 26 de mayo de 1862 en
Dolores, provincia de Buenos Aires. Sus padres fueron Giuseppe (José) Crotto y Valeria
Villas. El matrimonio tuvo, además, nueve hijos, de los cuales llegaron
a la adultez: Jacinto Vicente, Enrique Celestino, Francisco, Eduardo, María y
Filomena.
Su madre
fue una noble matrona francesa. Su padre, un aguerrido militar piamontés que,
luego de pelear en Crimea, entre 1854 y 1856, llegó a Buenos Aires con el pecho
radiante de medallas. El capitán Crotto, sembró trigo en la pampa y formó el
caudaloso patrimonio que heredaron sus hijos.
En el
partido de Tordillo, “Camino del Médano”, don Giuseppe
Crotto y sus cuñados Paulino y Enrique Villas en campos que pertenecieron a don
Tomás de Anchorena fundaron, en 1856, la pulpería conocida como “Esquina
de Crotto” (el edificio, que fuera construido con maderas de barcos
encontradas en la costa, sirvió hasta 1938 de posta del servicio de la galera
“La Central” de don Serafín Dávila y sus hijos y aún se mantiene en pie).
José
Camilo recibió el título de abogado en la Facultad de Derecho de Buenos Aires
en el año 1887.
Con
destacada actuación, participó en la fundación de la Unión Cívica y también combatió
en la Revolución del Parque como jefe de uno de los cinco grupos que integraban
la “Legión
Ciudadana”.
Acostumbrado
a las luchas ciudadanas, en 1891 fue uno de los fundadores de la Unión
Cívica Radical.
Familia y política
El 18 de
noviembre de 1896 en la iglesia de San Cristóbal, Crotto contrajo
matrimonio con Eva Ángela Mazzini, de apenas 17 años de edad, hija de Emilio
Mazzini y Carmen Ramos, ambos naturales del país.
La
pareja tuvo ocho hijos: Eva (1897), José Camilo (1899), Carmen (1901), Emilio
(1904), Raúl (1905), Blanca Rosa (1908), Nélida (1912) y Héctor Julio (1916).
Junto a
Hipólito
Yrigoyen, Crotto fue uno de los líderes de la Revolución de 1905 y en 1909,
gracias a la trascendencia que alcanzó como dirigente, fue elegido presidente
del Comité
Nacional de la Unión Cívica Radical. Dicha designación se debió tanto
por la injerencia que tenía el radicalismo de la Provincia de Buenos Aires y en
particular Hipólito Yrigoyen dentro de la política interna del partido.
Entre
1912 y 1918 fue Senador Nacional en representación de la ciudad de Buenos
Aires.
Un pueblo en
la familia…
A raíz
de la inundación provocada por el desborde del Río Salado, en campos que poseía
en Dolores, el italiano Giuseppe Crotto perdió entre 60.000
y 80.000 ovejas.
Para
remediar el golpe económico que aquello significaba, en 1878, fundó la Estancia
“La Italia” (actualmente “San Enrique”) en la zona de Tapalqué. El
establecimiento contaba con 20.000 hectáreas.
En esa
época la zona estaba asolada por las tribus de Blanca Grande. Crotto eligió una
loma donde construyó un fortín de 50 por 50 metros de lado, rodeado por un foso
de 5 metros de ancho y 4 metros de profundidad, el cual sólo se podía bandear a
través de un puente levadizo, compuesto por troncos de álamo que por medio de
una roldana y una soga atada a un petiso se levantaba por las noches.
El
ferrocarril del Sud línea General Alvear-Olavarría comenzó a hacer su recorrido
en 1910, teniendo dos paradas: una en Yerbas y la otra en Crotto. Para el
establecimiento de una estación, era necesario contar con 500 hectáreas para la
traza de un pueblo…
Consta
la venta de los sucesores de José Crotto (sus hijos José Camilo y Enrique) a la
S.A. Compañía Tierras del Sud, con fecha del 16 de diciembre de 1910, por medio
de la cual vendieron una fracción de campo en el Partido de Tapalqué, que
formaba una superficie de 500 hectáreas.
En 1911
se solicitó la aprobación oficial del trazado del pueblo con sus quintas y
chacras, situado en Estación Crotto del Ferrocarril, cuya trazada databa de
tres años. Se designó a ese pueblo con el nombre de Crotto, por llamarse así la
estación del ferrocarril.
Visto
que la formación del pueblo era anterior al decreto del 26 de agosto de 1910,
sobre fundación de pueblos, y que cumplía las principales exigencias
establecidas en el mismo en lo que refiere a calidad de agua, ancho de calles,
etc., el gobernador bonaerense Marcelino Ugarte resolvió aprobar
los planos el 23 de octubre de 1914.
El candidato
En 1918, finalizando la
intervención de José Luis Cantilo, éste llamó a elecciones para el 1° de
febrero de 1918.
En
aquella elección, la Unión Cívica Radical impulsó la fórmula José Camilo Crotto
-proveniente del yrigoyenismo, más cercano al presidente-, y Luis
Monteverde -alineado al sector antipersonalista o provincialista-, como
candidatos a gobernador y vice respectivamente. Con dicho binomio, Hipólito
Yrigoyen medió de tal forma que las disputas internas del partido en la
Provincia quedaron alejadas y despejadas, al menos temporalmente.
La elección daría como resultado
una aplastante victoria de los candidatos de la Unión Cívica Radical que se alzó
con 114.158
sufragios, mientras que el Partido Conservador consiguió 67.963 votos y
los Socialistas apenas fueron respaldados por 6.968 votantes.
Resulta
interesante destacar que en Azul, la fórmula Crotto-Monteverde, obtuvo 2.107
votos, mientras que el binomio conservador Echagüe-Pintos, siendo éste último
el emblemático caudillo azuleño, se alzó con 1.888 sufragios. La diferencia, de
apenas 219 votos, fue mínima, pero marcó el declive inevitable de un
ciclo y el comienzo de otro…
José
Camilo Crotto asumió la gobernación de la provincia de Buenos Aires el 1 de
mayo de 1918. Poco antes, había renunciado a la presidencia del Comité
Nacional; Rogelio Araya, el vicepresidente primero, lo reemplazó y en
1920, ante la dimisión de este último, accedió a la presidencia el
vicepresidente segundo, Francisco Beiró. La carta orgánica
del partido establecía que la renovación de las autoridades directivas se
realizara anualmente. Este precepto no se cumplió.
El Gobernador
en Azul
La Exposición-Feria
anual que organizaba la Sociedad Rural de Azul era tan
prestigiosa en el centro de la Provincia que se recibían grandes cantidades de
premios instituidos por distintas entidades y personas para otorgarlos durante
la feria.
En
1919, la realización del gran evento azuleño se efectuó a partir del domingo 5
hasta el miércoles 8 de octubre, inclusive.
Para la
inauguración asistió el primer mandatario de la Provincia de Buenos Aires, José
Camilo Crotto, siendo la primera vez que un gobernador en funciones se
acercaba a nuestra ciudad.
El
Gobernador, sus ministros y su comitiva, fueron agasajados con un almuerzo
realizado en el predio de la Sociedad Rural, con la asistencia de las
autoridades locales, nacionales, socios y cabañeros.
El
por entonces intendente de Azul, José María Lier, recibió al
Gobernador con especial beneplácito, suponiendo tal vez que aquella visita
marcaría a las claras cual era su injerencia en las esferas superiores de
poder. Sin embargo, su pronóstico fue totalmente desacertado… Antes del
desenlace -suscitado con la renuncia del Gobernador-, ya se presagiaba la clara
victoria del sector yrigoyenista en el cual se respaldaban Gumersindo Cristobó y su
fiel seguidor, Abelardo Cano, quien a la postre culminaría siendo el sucesor
de Lier al frente de la Comuna.
Durante su paso por Azul, el
Gobernador también visitó las instalaciones de la cárcel y la comisaría local,
reuniéndose, además, brevemente en el despacho del Intendente, en el Palacio
Municipal. No trascendió lo que hablaron entre aquellas cuatro paredes…
Son crotos…
El 7 de
enero de 1920, el gobernador Crotto dictó el Decreto Nº 3/1920. A
través del mismo estableció que a partir del 1 de febrero de 1920 se les
proporcionaría a los obreros de la cosecha, que carecieran de medio de transporte,
los pasajes ferroviarios. A tal fin, el Departamento Provincial de Trabajo
debía publicar con quince días de anticipación al levantamiento de la
recolección, el número de obreros que se necesitaban en cada región y los
salarios. A cada uno de ellos se le debía entregar un carnet en el que se
debían especificar los datos personales y la clase de trabajo que había
efectuado en épocas anteriores. En dicho carnet se debía señalar la conducta de
dichos obreros en el citado trabajo.
Fue así
como a dichos trabajadores se los empezó a llamar con el apellido del Gobernador.
Es decir, cuando los jefes de estación contaban los braceros que viajaban con
pasaje gratuito en los ferrocarriles, los enumeraban en voz alta diciendo: “Van por Crotto”, luego esto degeneró en
“son de Crotto”, hasta llegar al “son
crotos”. Con el tiempo la palabra se usó para referirse a las personas
sin hogar.
La “traición”
y las interpelaciones…
Crotto
había llegado a la gobernación de la provincia de Buenos Aires por el
incuestionable liderazgo que ejercía el presidente Hipólito Yrigoyen, quién lo
consideraba uno de sus hombres fuertes y de confianza en la provincia. Sin
embargo, rápidamente el apoyo presidencial habría de convertirse en oposición.
Este
cambio se debió a que Crotto, ni bien asumió la gobernación, dio un giro en sus
posicionamientos y designó, sin consultar al Presidente, a allegados suyos como
ministros, también desplazó a varios yrigoyenistas nombrados en su momento por
el interventor federal Cantilo. Los nuevos ministros, Tomás Puig Lomes de
Gobierno, Nicolás Casarino en Hacienda y Enrique de Madrid de
Obras Públicas, si bien eran destacados profesionales, no contaban con la
aprobación de Yrigoyen.
Desde
entonces, estas actitudes que fueron tomadas como una “traición” de parte de
Crotto a quién lo había sostenido dentro de su grupo de confianza y lo había
catapultado tanto a la gobernación de la Provincia, como antes también a las
más altas esferas de la política interna del radicalismo, provocó la ruptura
del radicalismo yrigoyenista; los nuevos opositores a Crotto lo atacaron de
todas maneras.
Una de
las formas de oposición fue a través de las interpelaciones constantes en la
legislatura, en especial en la Cámara de Diputados provincial, donde el
yrigoyenismo tenía un número considerable de legisladores. Las presiones al
gobierno provincial aumentaban y sofocaban al Gobernador.
Hacia la vereda opuesta
Las
interpelaciones se convirtieron en una de las armas esgrimidas para, más que
oponerse, molestar, levantar cargos y acusaciones y crear dificultades en el
ejercicio del gobierno del doctor Crotto. Simultáneamente a las mismas, la
presión que ejerció aquel sector, apoyado ampliamente por el presidente
Hipólito Yrigoyen, creó las condiciones de inestabilidad necesarias. Finalmente,
José Camilo Crotto renunció el 20 de mayo 1921 y el mandato fue
completado por el vicegobernador, Luis Monteverde.
Así, el
camino a las elecciones quedó expedito. En 1922, la gobernación quedó en manos
de un yrigoyenista, el ex interventor, José Luis Cantilo.
A raíz
de su distanciamiento con quien fuera su líder político, Crotto formó un grupo
interno en el radicalismo opositor a Yrigoyen, conocido inicialmente como “crottismo”,
que a partir de 1924 se sumó a la Unión Cívica Radical Antipersonalista,
espacio desde donde desarrolló el resto de su carrera y militancia política,
acercándose fundamentalmente a Marcelo T. de Alvear.
Lejos de la política
En su vida privada supo desarrollarse como estanciero en la zona de Dolores, también se desempeñó como dirigente de la Sociedad Rural Argentina. Como Gobernador fue el primero en inaugurar una Exposición Nacional de reproductores en Bordeu.
La primicia de
“Caras y Caretas”
En su edición del 4 de junio de 1927, el semanario “Caras y Caretas” publicaba, a página completa, una fotografía de Crotto y versos de su autoría:
“El doctor José Camilo Crotto, ex
gobernador de Buenos Aires y dirigente conspicuo del Radicalismo, se nos ha
revelado en un nuevo e insospechado aspecto: el de poeta. La composición que
damos a conocer a modo de primicia ha de causar a los lectores intensa y
justificada sorpresa.
IGUAZÚ
(Al pie de las Cataratas)
Raudales misteriosos que al descender
bramando
chocáis contra las piedras en rápido
turbión,
del fondo del abismo tus golpes van
formando
las nubes que a la tierra darán su
bendición.
Bajando las laderas, tus aguas
cristalinas
los viejos lapachares quisieron
refrescar;
y en pago éstos te dieron sus flores
purpurinas,
que un arco de esperanzas llegaron a
formar;
Corona fue que al Héroe nimbara en su
alborada,
en tanto lo arrullabas con cántico sin
fin…
¡Hosannas estruendosas que alzó tu
marejada
al ínclito guerrero José de San
Martín!...
Su cuna salpicaron tus aguas
bienhechoras…
Y en tanto que se escuche tu ritmo atronador,
un himno entonaremos, soberbio, a todas
horas
al Padre de la Patria, al gran
Libertador!...
¡Oh, Salto prodigioso, de singular
encanto,
De triangular deslinde inconfundible
prenda!...
Perdona que me atreva a levantar mi
canto
que, a lo que tú mereces, es sólo
humilde ofrenda;
Que admiro tu grandeza que una plegaria
canta
de anhelos infinitos con su potente voz;
¡Y en tu presencia, excelsa, el alma se
levanta
voceando en los espacios de inmensidad
de Dios!...
Soberbias cataratas, las de rugir potente,
que de esta América eres el ara colosal,
los pueblos generosos de aqueste
continente
sobre tus iris juren la Paz Universal.
En la edición del 10 de noviembre de 1934, Eduardo Suárez, en la revista “Caras y Caretas” realizó la siguiente crítica de la obra publicada por Crotto:
“Violetas,
por José Camilo Crotto. Hombre de acción, político y gobernante, en el que
consideramos sereno otoño de su vida, José Camilo Crotto dedícase a remozar su
amistad con las musas. No lo hace sin ternura y sin inspiración. Naturalmente,
en cuanto a la forma, sus galanteos no harían las delicias de una musa actual,
más inclinada a los atrevimientos y a la cabriola metafórica. Pero, hemos dicho
que el autor vuelve sus miradas hacia el pasado y, como, de todas maneras, lo
hace con sinceridad e inspiración, bienvenidas sean estas poesías, y
recomendable por lo ejemplar su actitud.”.
Modestos
apuntes de una vida política
En abril
de 1930, reconocido periodista Juan José de Soiza Reilly –quien
años más tarde entrevistaría en el Penal de Ushuaia al asesino múltiple azuleño
Mateo
Banks-, entrevistó a José Camilo Crotto, logrando una
exquisita nota que recuerda aspectos sumamente interesantes y poco conocidos de
la vida del que fuera gobernador de la Provincia.
En las
que serían sus “Memorias” –definidas por él como “Modestos apuntes de mi vida política”-, el doctor Crotto describió
sus aventuras revolucionarias. Entre ellas, la famosa odisea de la barca “Ushuaia”.
En 1893 la Unión Cívica Radical decidió ir a la lucha. En Tucumán se encendió
la mecha con la sublevación del regimiento 11 de infantería. Hubieran
triunfado, pero, el movimiento fracasó por culpa de la provincia de Buenos
Aires. El encargado de capturar al doctor Crotto era el comisario Laurentino
Mejías. Había rodeado la manzana. Penetró en la casa con la orden del juez en
una mano y el revólver en otra. El propio doctor Crotto salió tranquilamente,
poniéndose el saco y el sombrero, para ser conducido al puerto y embarcado en
la “Ushuaia” en donde ya estaban prisioneros sus compañeros de revolución:
Leandro Alem, Hipólito Yrigoyen, Delfor del Valle, Francisco Raynelli (padre
del distinguido jurisconsulto), Francisco Ayerza, Julio Figueroa, Teodoro
García, Julio Moreno, Alfredo Demarchi. Muchos más. Todo el Estado Mayor del
partido...
El
propio Crotto recordaría: “Nos embarcaron
en la sucia bodega de la "Ushuaia" el 20 de septiembre de 1893.
Remolcaron la barca mar afuera y la dejaron sola, fondeada entre las olas que
la hacían crujir. Era una barca vieja, rota, llena de ratas, plena de
sabandijas. El mar la sacudía con violencia. Nos hubiéramos hundido si Dios no
nos ayuda. La catástrofe entraba, sin duda, en el plan del gobierno... No nos
ahogamos por milagro, pero, en cambio ¡qué horrible manera de vivir!”.
Y
continuaba: “Fue allí donde Delfor del
Valle y Francisco de Ayerza me pusieron el cariñoso apodo de ‘Sardetti’. El
personal de a bordo se había declarado en huelga. Nadie quería servirnos, ni
hacernos la comida. Además, la mayoría de mis compañeros, destrozados por el
mareo, preferían tirarse en los rincones dispuestos a morir. Otros, gravemente
enfermos, no podían moverse. En esas circunstancias, yo, que era como he sido
siempre un hombre fuerte, duro para el dolor, apechugué con la desdicha, y
viendo que los enfermos podían morirse si no se les daba de comer, me convertí
en el cantinero de la embarcación. ¡Qué diablos! Un criollo no se ahoga así no
más... Para hacer el puchero yo tenía que amarrar la olla con sogas y cadenas
porque la barcarola bailaba desesperadamente. Sin desanimarme, sin perder mi
buen humor, sostenido por mi buena salud, yo me multiplicaba para servir a
todos, como un pulpero solícito y barato, olvidando mi título de doctor en
leyes.
Yrigoyen permanecía en la bodega, en
un rincón, aislado. Siempre fue un silencioso. Siempre fue un retraído. Un
hombre triste que jamás quiso estrechar afectos con los amigos íntimos de Alem.
Su amigo más dilecto de entonces ya lo era Delfor. En cuanto a sus cartas
amistosas, supongo que no existe ninguna. Las únicas personas que poseían
cartas personales del doctor Yrigoyen eran el señor Goyena y don Juan Martin
Muñiz, de Crucecita, padrino de óleos del doctor Yrigoyen. Pues bien: poco a
poco, Yrigoyen ha ido recuperando esas cartas y las ha destruido. Cuando murió
Cayena pidió personalmente a la familia que se las devolvieran. Es, por cierto,
un hombre singular...”.
Con los
deberes cumplidos
A los
74 años de edad, Felipe José Camilo Crotto, falleció el 15 de junio de 1936, en
la ciudad de Buenos Aires.
La
revista “Caras y Caretas”, donde habitualmente Crotto publicaba algunos
de sus trabajos, lo despidió en su edición del 27 de junio:

