domingo, 26 de enero de 2025

José Crotto, de una vereda a la otra




Felipe José Camilo Crotto nació el 26 de mayo de 1862 en Dolores, provincia de Buenos Aires. Sus padres fueron Giuseppe (José) Crotto y Valeria Villas. El matrimonio tuvo, además, nueve hijos, de los cuales llegaron a la adultez: Jacinto Vicente, Enrique Celestino, Francisco, Eduardo, María y Filomena.

Su madre fue una noble matrona francesa. Su padre, un aguerrido militar piamontés que, luego de pelear en Crimea, entre 1854 y 1856, llegó a Buenos Aires con el pecho radiante de medallas. El capitán Crotto, sembró trigo en la pampa y formó el caudaloso patrimonio que heredaron sus hijos.

En el partido de Tordillo, “Camino del Médano”, don Giuseppe Crotto y sus cuñados Paulino y Enrique Villas en campos que pertenecieron a don Tomás de Anchorena fundaron, en 1856, la pulpería conocida como “Esquina de Crotto” (el edificio, que fuera construido con maderas de barcos encontradas en la costa, sirvió hasta 1938 de posta del servicio de la galera “La Central” de don Serafín Dávila y sus hijos y aún se mantiene en pie).

José Camilo recibió el título de abogado en la Facultad de Derecho de Buenos Aires en el año 1887.

Con destacada actuación, participó en la fundación de la Unión Cívica y también combatió en la Revolución del Parque como jefe de uno de los cinco grupos que integraban la “Legión Ciudadana”.

Acostumbrado a las luchas ciudadanas, en 1891 fue uno de los fundadores de la Unión Cívica Radical.

 

Familia y  política


El 18 de noviembre de 1896 en la iglesia de San Cristóbal, Crotto contrajo matrimonio con Eva Ángela Mazzini, de apenas 17 años de edad, hija de Emilio Mazzini y Carmen Ramos, ambos naturales del país.

La pareja tuvo ocho hijos: Eva (1897), José Camilo (1899), Carmen (1901), Emilio (1904), Raúl (1905), Blanca Rosa (1908), Nélida (1912) y Héctor Julio (1916).

Junto a Hipólito Yrigoyen, Crotto fue uno de los líderes de la Revolución de 1905 y en 1909, gracias a la trascendencia que alcanzó como dirigente, fue elegido presidente del Comité Nacional de la Unión Cívica Radical. Dicha designación se debió tanto por la injerencia que tenía el radicalismo de la Provincia de Buenos Aires y en particular Hipólito Yrigoyen dentro de la política interna del partido.

Entre 1912 y 1918 fue Senador Nacional en representación de la ciudad de Buenos Aires.

 

Un pueblo en la familia…

  

A raíz de la inundación provocada por el desborde del Río Salado, en campos que poseía en Dolores, el italiano Giuseppe Crotto perdió entre 60.000 y 80.000 ovejas.

Para remediar el golpe económico que aquello significaba, en 1878, fundó la Estancia “La Italia” (actualmente “San Enrique”) en la zona de Tapalqué. El establecimiento contaba con 20.000 hectáreas.

En esa época la zona estaba asolada por las tribus de Blanca Grande. Crotto eligió una loma donde construyó un fortín de 50 por 50 metros de lado, rodeado por un foso de 5 metros de ancho y 4 metros de profundidad, el cual sólo se podía bandear a través de un puente levadizo, compuesto por troncos de álamo que por medio de una roldana y una soga atada a un petiso se levantaba por las noches.

El ferrocarril del Sud línea General Alvear-Olavarría comenzó a hacer su recorrido en 1910, teniendo dos paradas: una en Yerbas y la otra en Crotto. Para el establecimiento de una estación, era necesario contar con 500 hectáreas para la traza de un pueblo…

Consta la venta de los sucesores de José Crotto (sus hijos José Camilo y Enrique) a la S.A. Compañía Tierras del Sud, con fecha del 16 de diciembre de 1910, por medio de la cual vendieron una fracción de campo en el Partido de Tapalqué, que formaba una superficie de 500 hectáreas.

En 1911 se solicitó la aprobación oficial del trazado del pueblo con sus quintas y chacras, situado en Estación Crotto del Ferrocarril, cuya trazada databa de tres años. Se designó a ese pueblo con el nombre de Crotto, por llamarse así la estación del ferrocarril.

Visto que la formación del pueblo era anterior al decreto del 26 de agosto de 1910, sobre fundación de pueblos, y que cumplía las principales exigencias establecidas en el mismo en lo que refiere a calidad de agua, ancho de calles, etc., el gobernador bonaerense Marcelino Ugarte resolvió aprobar los planos el 23 de octubre de 1914.

 

 El candidato

  

            En 1918, finalizando la intervención de José Luis Cantilo, éste llamó a elecciones para el 1° de febrero de 1918.

En aquella elección, la Unión Cívica Radical impulsó la fórmula José Camilo Crotto -proveniente del yrigoyenismo, más cercano al presidente-, y Luis Monteverde -alineado al sector antipersonalista o provincialista-, como candidatos a gobernador y vice respectivamente. Con dicho binomio, Hipólito Yrigoyen medió de tal forma que las disputas internas del partido en la Provincia quedaron alejadas y despejadas, al menos temporalmente.

            La elección daría como resultado una aplastante victoria de los candidatos de la Unión Cívica Radical que se alzó con 114.158 sufragios, mientras que el Partido Conservador consiguió 67.963 votos y los Socialistas apenas fueron respaldados por 6.968 votantes.

Resulta interesante destacar que en Azul, la fórmula Crotto-Monteverde, obtuvo 2.107 votos, mientras que el binomio conservador Echagüe-Pintos, siendo éste último el emblemático caudillo azuleño, se alzó con 1.888 sufragios. La diferencia, de apenas 219 votos, fue mínima, pero marcó el declive inevitable de un ciclo y el comienzo de otro…

José Camilo Crotto asumió la gobernación de la provincia de Buenos Aires el 1 de mayo de 1918. Poco antes, había renunciado a la presidencia del Comité Nacional; Rogelio Araya, el vicepresidente primero, lo reemplazó y en 1920, ante la dimisión de este último, accedió a la presidencia el vicepresidente segundo, Francisco Beiró. La carta orgánica del partido establecía que la renovación de las autoridades directivas se realizara anualmente. Este precepto no se cumplió.

  

El Gobernador en Azul

  

La Exposición-Feria anual que organizaba la Sociedad Rural de Azul era tan prestigiosa en el centro de la Provincia que se recibían grandes cantidades de premios instituidos por distintas entidades y personas para otorgarlos durante la feria.

En 1919, la realización del gran evento azuleño se efectuó a partir del domingo 5 hasta el miércoles 8 de octubre, inclusive.

Para la inauguración asistió el primer mandatario de la Provincia de Buenos Aires, José Camilo Crotto, siendo la primera vez que un gobernador en funciones se acercaba a nuestra ciudad.

El Gobernador, sus ministros y su comitiva, fueron agasajados con un almuerzo realizado en el predio de la Sociedad Rural, con la asistencia de las autoridades locales, nacionales, socios y cabañeros.

      El por entonces intendente de Azul, José María Lier, recibió al Gobernador con especial beneplácito, suponiendo tal vez que aquella visita marcaría a las claras cual era su injerencia en las esferas superiores de poder. Sin embargo, su pronóstico fue totalmente desacertado… Antes del desenlace -suscitado con la renuncia del Gobernador-, ya se presagiaba la clara victoria del sector yrigoyenista en el cual se respaldaban Gumersindo Cristobó y su fiel seguidor, Abelardo Cano, quien a la postre culminaría siendo el sucesor de Lier al frente de la Comuna.

        Durante su paso por Azul, el Gobernador también visitó las instalaciones de la cárcel y la comisaría local, reuniéndose, además, brevemente en el despacho del Intendente, en el Palacio Municipal. No trascendió lo que hablaron entre aquellas cuatro paredes…

  

Son crotos…

  

El 7 de enero de 1920, el gobernador Crotto dictó el Decreto Nº 3/1920. A través del mismo estableció que a partir del 1 de febrero de 1920 se les proporcionaría a los obreros de la cosecha, que carecieran de medio de transporte, los pasajes ferroviarios. A tal fin, el Departamento Provincial de Trabajo debía publicar con quince días de anticipación al levantamiento de la recolección, el número de obreros que se necesitaban en cada región y los salarios. A cada uno de ellos se le debía entregar un carnet en el que se debían especificar los datos personales y la clase de trabajo que había efectuado en épocas anteriores. En dicho carnet se debía señalar la conducta de dichos obreros en el citado trabajo.

Fue así como a dichos trabajadores se los empezó a llamar con el apellido del Gobernador. Es decir, cuando los jefes de estación contaban los braceros que viajaban con pasaje gratuito en los ferrocarriles, los enumeraban en voz alta diciendo: “Van por Crotto”, luego esto degeneró en “son de Crotto”, hasta llegar al “son crotos”. Con el tiempo la palabra se usó para referirse a las personas sin hogar.

  

La “traición” y las interpelaciones…

  

Crotto había llegado a la gobernación de la provincia de Buenos Aires por el incuestionable liderazgo que ejercía el presidente Hipólito Yrigoyen, quién lo consideraba uno de sus hombres fuertes y de confianza en la provincia. Sin embargo, rápidamente el apoyo presidencial habría de convertirse en oposición.

Este cambio se debió a que Crotto, ni bien asumió la gobernación, dio un giro en sus posicionamientos y designó, sin consultar al Presidente, a allegados suyos como ministros, también desplazó a varios yrigoyenistas nombrados en su momento por el interventor federal Cantilo. Los nuevos ministros, Tomás Puig Lomes de Gobierno, Nicolás Casarino en Hacienda y Enrique de Madrid de Obras Públicas, si bien eran destacados profesionales, no contaban con la aprobación de Yrigoyen.

Desde entonces, estas actitudes que fueron tomadas como una “traición” de parte de Crotto a quién lo había sostenido dentro de su grupo de confianza y lo había catapultado tanto a la gobernación de la Provincia, como antes también a las más altas esferas de la política interna del radicalismo, provocó la ruptura del radicalismo yrigoyenista; los nuevos opositores a Crotto lo atacaron de todas maneras.

Una de las formas de oposición fue a través de las interpelaciones constantes en la legislatura, en especial en la Cámara de Diputados provincial, donde el yrigoyenismo tenía un número considerable de legisladores. Las presiones al gobierno provincial aumentaban y sofocaban al Gobernador.

 

 Hacia la vereda opuesta

  

Las interpelaciones se convirtieron en una de las armas esgrimidas para, más que oponerse, molestar, levantar cargos y acusaciones y crear dificultades en el ejercicio del gobierno del doctor Crotto. Simultáneamente a las mismas, la presión que ejerció aquel sector, apoyado ampliamente por el presidente Hipólito Yrigoyen, creó las condiciones de inestabilidad necesarias. Finalmente, José Camilo Crotto renunció el 20 de mayo 1921 y el mandato fue completado por el vicegobernador, Luis Monteverde.

Así, el camino a las elecciones quedó expedito. En 1922, la gobernación quedó en manos de un yrigoyenista, el ex interventor, José Luis Cantilo.

A raíz de su distanciamiento con quien fuera su líder político, Crotto formó un grupo interno en el radicalismo opositor a Yrigoyen, conocido inicialmente como “crottismo”, que a partir de 1924 se sumó a la Unión Cívica Radical Antipersonalista, espacio desde donde desarrolló el resto de su carrera y militancia política, acercándose fundamentalmente a Marcelo T. de Alvear.

 

 Lejos de la política

 

 En su vida privada supo desarrollarse como estanciero en la zona de Dolores, también se desempeñó como dirigente de la Sociedad Rural Argentina. Como Gobernador fue el primero en inaugurar una Exposición Nacional de reproductores en Bordeu.

  

La primicia de “Caras y Caretas”

 

 En su edición del 4 de junio de 1927, el semanario “Caras y Caretas” publicaba, a página completa, una fotografía de Crotto y versos de su autoría:

“El doctor José Camilo Crotto, ex gobernador de Buenos Aires y dirigente conspicuo del Radicalismo, se nos ha revelado en un nuevo e insospechado aspecto: el de poeta. La composición que damos a conocer a modo de primicia ha de causar a los lectores intensa y justificada sorpresa.

 

IGUAZÚ
(Al pie de las Cataratas)

 

Raudales misteriosos que al descender bramando

chocáis contra las piedras en rápido turbión,

del fondo del abismo tus golpes van formando

las nubes que a la tierra darán su bendición.

 

Bajando las laderas, tus aguas cristalinas

los viejos lapachares quisieron refrescar;

y en pago éstos te dieron sus flores purpurinas,

que un arco de esperanzas llegaron a formar;

 

Corona fue que al Héroe nimbara en su alborada,

en tanto lo arrullabas con cántico sin fin…

¡Hosannas estruendosas que alzó tu marejada

al ínclito guerrero José de San Martín!...

 

Su cuna salpicaron tus aguas bienhechoras…

Y en tanto que se escuche tu ritmo atronador,

un himno entonaremos, soberbio, a todas horas

al Padre de la Patria, al gran Libertador!...

 

¡Oh, Salto prodigioso, de singular encanto,

De triangular deslinde inconfundible prenda!...

Perdona que me atreva a levantar mi canto

que, a lo que tú mereces, es sólo humilde ofrenda;

 

Que admiro tu grandeza que una plegaria canta

de anhelos infinitos con su potente voz;

¡Y en tu presencia, excelsa, el alma se levanta

voceando en los espacios de inmensidad de Dios!...

 

Soberbias cataratas, las de rugir potente,

que de esta América eres el ara colosal,

los pueblos generosos de aqueste continente

sobre tus iris juren la Paz Universal.

 

 En la edición del 10 de noviembre de 1934, Eduardo Suárez, en la revista “Caras y Caretas” realizó la siguiente crítica de la obra publicada por Crotto:

Violetas, por José Camilo Crotto. Hombre de acción, político y gobernante, en el que consideramos sereno otoño de su vida, José Camilo Crotto dedícase a remozar su amistad con las musas. No lo hace sin ternura y sin inspiración. Naturalmente, en cuanto a la forma, sus galanteos no harían las delicias de una musa actual, más inclinada a los atrevimientos y a la cabriola metafórica. Pero, hemos dicho que el autor vuelve sus miradas hacia el pasado y, como, de todas maneras, lo hace con sinceridad e inspiración, bienvenidas sean estas poesías, y recomendable por lo ejemplar su actitud.”.

  

Modestos apuntes de una vida política

  

En abril de 1930, reconocido periodista Juan José de Soiza Reilly –quien años más tarde entrevistaría en el Penal de Ushuaia al asesino múltiple azuleño Mateo Banks-, entrevistó a José Camilo Crotto, logrando una exquisita nota que recuerda aspectos sumamente interesantes y poco conocidos de la vida del que fuera gobernador de la Provincia.

En las que serían sus “Memorias” –definidas por él como “Modestos apuntes de mi vida política”-, el doctor Crotto describió sus aventuras revolucionarias. Entre ellas, la famosa odisea de la barca “Ushuaia”. En 1893 la Unión Cívica Radical decidió ir a la lucha. En Tucumán se encendió la mecha con la sublevación del regimiento 11 de infantería. Hubieran triunfado, pero, el movimiento fracasó por culpa de la provincia de Buenos Aires. El encargado de capturar al doctor Crotto era el comisario Laurentino Mejías. Había rodeado la manzana. Penetró en la casa con la orden del juez en una mano y el revólver en otra. El propio doctor Crotto salió tranquilamente, poniéndose el saco y el sombrero, para ser conducido al puerto y embarcado en la “Ushuaia” en donde ya estaban prisioneros sus compañeros de revolución: Leandro Alem, Hipólito Yrigoyen, Delfor del Valle, Francisco Raynelli (padre del distinguido jurisconsulto), Francisco Ayerza, Julio Figueroa, Teodoro García, Julio Moreno, Alfredo Demarchi. Muchos más. Todo el Estado Mayor del partido...

El propio Crotto recordaría: “Nos embarcaron en la sucia bodega de la "Ushuaia" el 20 de septiembre de 1893. Remolcaron la barca mar afuera y la dejaron sola, fondeada entre las olas que la hacían crujir. Era una barca vieja, rota, llena de ratas, plena de sabandijas. El mar la sacudía con violencia. Nos hubiéramos hundido si Dios no nos ayuda. La catástrofe entraba, sin duda, en el plan del gobierno... No nos ahogamos por milagro, pero, en cambio ¡qué horrible manera de vivir!”.

Y continuaba: “Fue allí donde Delfor del Valle y Francisco de Ayerza me pusieron el cariñoso apodo de ‘Sardetti’. El personal de a bordo se había declarado en huelga. Nadie quería servirnos, ni hacernos la comida. Además, la mayoría de mis compañeros, destrozados por el mareo, preferían tirarse en los rincones dispuestos a morir. Otros, gravemente enfermos, no podían moverse. En esas circunstancias, yo, que era como he sido siempre un hombre fuerte, duro para el dolor, apechugué con la desdicha, y viendo que los enfermos podían morirse si no se les daba de comer, me convertí en el cantinero de la embarcación. ¡Qué diablos! Un criollo no se ahoga así no más... Para hacer el puchero yo tenía que amarrar la olla con sogas y cadenas porque la barcarola bailaba desesperadamente. Sin desanimarme, sin perder mi buen humor, sostenido por mi buena salud, yo me multiplicaba para servir a todos, como un pulpero solícito y barato, olvidando mi título de doctor en leyes.

            Yrigoyen permanecía en la bodega, en un rincón, aislado. Siempre fue un silencioso. Siempre fue un retraído. Un hombre triste que jamás quiso estrechar afectos con los amigos íntimos de Alem. Su amigo más dilecto de entonces ya lo era Delfor. En cuanto a sus cartas amistosas, supongo que no existe ninguna. Las únicas personas que poseían cartas personales del doctor Yrigoyen eran el señor Goyena y don Juan Martin Muñiz, de Crucecita, padrino de óleos del doctor Yrigoyen. Pues bien: poco a poco, Yrigoyen ha ido recuperando esas cartas y las ha destruido. Cuando murió Cayena pidió personalmente a la familia que se las devolvieran. Es, por cierto, un hombre singular...”.

  

Con los deberes cumplidos

  

A los 74 años de edad, Felipe José Camilo Crotto, falleció el 15 de junio de 1936, en la ciudad de Buenos Aires.

La revista “Caras y Caretas”, donde habitualmente Crotto publicaba algunos de sus trabajos, lo despidió en su edición del 27 de junio:

El doctor José Camilo Crotto ha muerto. Amigos enemistados y adversarios amistosos tuvo en vida este político. Había en su carácter adhesión partidaria y rebeliones justas; sacrificios y protestas. Pero siempre fue fiel a su credo, a los ideales nacionalistas, por cuya defensa trabajó, incansable, pródigo. Buen soldado, buen jefe, buen perdedor, bondadoso en la victoria, don José Camilo Crotto se había hecho de una merecida y cariñosa popularidad. Su figura bonachona, simpática, su trato campechano, que prestaba pareja cortesanía a los poderosos y a los humildes, recordaba, afirmaba, tradiciones muy argentinas, muy criollas. Gaucho –dicho sea en la noble acepción de la palabra- fue el doctor Crotto.  Nació en Dolores en el año 1862. Sus padres decidieron que abandonase las tareas agrícolas, sabiéndole apto para la lucha intelectual. En Buenos Aires consiguió el título de doctor, y, como la mayoría de aquella juventud, dedicóse a la política. La Revolución ’90 le tuvo en un puesto de combate, donde se destacara bravamente. Elegido Senador, hizo una enérgica campaña parlamentaria.  Todo el país conoce las aventuras y desventuras de aquel gobernador de la provincia de Buenos Aires, capaz de renunciar  al mandato y retirarse a la vida privada, sin traiciones. Así decididamente, volvió a los trabajos de la estancia, a la rememoración de sus tiempos liricos. Un libro de composiciones poéticas y una grata memoria ha dejado, testamento de un hombre cabal, que supo cumplir, por modo sencillo, sus deberes.”.

martes, 14 de enero de 2025

Martín Torino, amigo y médico



Martín Marcos Antonio Torino nació el 13 de julio de 1863 en Gualeguaychú, Entre Ríos. Fue bautizado el 24 de septiembre del año siguiente. Sus padres fueron Ricardo Torino Santibáñez y Zenona Hernández. Tuvo al menos cuatro hermanos: Ricardo, Joaquín Olayo, Mercedes y Máximo.

Martín hizo sus estudios de segunda enseñanza en el Colegio de Concepción del Uruguay. En la Capital Federal obtuvo el título de farmacéutico en el año 1885, graduándose en medicina, cinco años después, en la Universidad de Buenos Aires.

En calidad de practicante hizo la campaña del Chaco en 1884. A él se debe la fundación del Hospital Crónicos, desempeñando el cargo de administrador del mismo durante cinco años consecutivos. En el año 1887, fue trasladado al Hospital “San Roque” como subdirector y administrador, actuando en tal carácter durante la epidemia de cólera.

Desde muy joven, Martín Torino comenzó a participar activamente en la vida política nacional. Y fueron precisamente los ideales esgrimidos por su amigo y paciente, Leandro N. Alem, los que lo atrajeron primordialmente y lo empujaron a seguirlo en un no siempre venturoso vaivén.

 

La “Revolución del Parque”

 

El abril de 1890, en un masivo acto en el Frontón Buenos Aires, se reunieron los opositores al gobierno de Miguel Juárez Celman y se unificaron en un nuevo partido llamado Unión Cívica del cual Leandro N. Alem fue nombrado presidente. En la ocasión asimismo se decidió realizar un levantamiento armado para derrocar al gobierno y convocar a elecciones libres.

            Alem quería que la revolución estallara cuanto antes. En cambio, su sobrino Hipólito Yrigoyen sostenía que había que esperar hasta que se sumaran todos los cuerpos del Ejército. Tampoco estaba de acuerdo con la idea de su tío de secuestrar al Presidente y a sus ministros en la velada del 9 de Julio que se celebraría en la Ópera o en el Politeama. Y mucho menos con el disparate de suministrarles narcóticos a los jefes que se opusieran a la salida de sus tropas, aunque fueran recetados por su médico, el doctor Martín Torino. Por suerte, en esto último primó la cordura y los hechos se dieron de otra manera…

            El sábado 26 de julio de 1890, en plena madrugada, Leandro N. Alem, al frente de un regimiento cívico armado, tomó el estratégico Parque de Artillería. Junto a él también marchó el doctor Torino, quien estaba listo para atender a cualquier herido que se produjera.

Una vez concentradas las tropas revolucionarias, el general Campos cambió el plan establecido la noche anterior, y en lugar de atacar las posiciones del gobierno y tomar la Casa Rosada, dio la orden de permanecer en el interior del Parque.

Alem cuestionó inicialmente la decisión del General porque se apartaba del plan revolucionario, pero finalmente terminó aceptándola sin plena conciencia de que afectaba las posibilidades de éxito de la revolución.

Se combatió hasta el 29 de julio cuando fue firmado el cese del fuego. Si bien la “Revolución del Parque” no logró su cometido original, fue un gran triunfo político para la Unión Cívica, ya que el presidente Juárez Celman se vio obligado a renunciar y en su lugar asumió el vicepresidente, Carlos Pellegrini.

 

 Unas semanas antes…

 

Unas semanas antes de que se produjera la “Revolución del Parque”, salió la primera entrega del diario “El Argentino”. Su número inaugural definió cuál sería el carácter asumido por aquella publicación: circularía como el “Órgano de la Unión Cívica, nuevo partido fundado por el impetuoso idealismo de Alem y el fervor patrio de un grupo de jóvenes.

Fundamentalmente bajo la conducción de Adolfo Saldías o Lisandro de la Torre, Martín Torino colaboró con exquisitos artículos que ligaban sus múltiples intereses –como la medicina o el campo-, con la política como medio para llevar a la realidad cualquier ideal.

 

Leandro N. Alem en Azul

  

            En octubre de 1890, Leandro N. Alem llegó en tren al Azul con la intención de organizar a la Unión Cívica local. Al mismo tiempo, visitó la estancia “San Nicanor” de la familia Acosta,  que administraba su médico personal, Torino, desde 1889.

 

El amor…

 

Martín Torino contrajo matrimonio el 10 de octubre de 1892, en la Basílica Nuestra Señora de la Merced, Buenos Aires, con Elena Acosta Castelli (nacida en 1871). La pareja tuvo una hija: Isabel Torino Acosta.

Elena era hija de Eliseo Pablo Acosta Martínez y Ángela Mercedes Dolores Castelli Boise. Su padre era el único descendiente del matrimonio pionero formado por Pablo Acosta y Javiera Martínez Vidal. El matrimonio había recibido por enfiteusis unas doce leguas cuadradas a las que llamaron “San Javier”. Con el paso del tiempo, y para una mejor atención de la hacienda, dividieron la enorme extensión en cuatro puestos a los que denominaron: “San Pablo”, “San Antonio”, “San Eliseo” y “San Nicanor”. Este último puesto estaba ubicado en el sector más sureño del terreno, sobre una loma muy cercana al Arroyo de los Huesos; y era el administrado discrecionalmente por Torino.

San Nicanor

 

Fundado en el año 1863, el establecimiento abarcaba una extensión de 3.116 hectáreas de campo, de las cuales más de 500 estaban dedicadas al cultivo de maíz, trigo, avena y 120 para alfalfares.

Construido en la parte alta de una colina, desde la que se dominaba un pintoresco paisaje surcado por los arroyos Los Huesos, Torinofú, Los Burros y otros. Se  destacaba el chalet rodeado por un cerco que abarcaba 20 hectáreas pobladas en su mayor parte de árboles frutales, arbustos y variadas plantas (álamos de la Carolina, pinos y paraísos) que procuraban el embellecimiento de anchas avenidas y callejuelas que derivaban en un lago artificial logrado bajo la guía de Torino.

Había edificados dos galpones destinados al acopio de productos finos y también maquinarias y frutos del país. Asimismo cerca de la casa principal se erigían dos chalets, uno para el mayordomo y otro gemelo con diversas dependencias como farmacia, despensa, bodega, carnicería y carpintería.

El Dr. Torino dedicó sus actividades, con preferencia, al fomento de la ganadería, ramo en el que llegó a un grado tal de adelanto que sus haciendas gozaban de señalada reputación; su espíritu emprendedor y progresista, lejos de concretarse al cultivo de las especies que predominaban en la República, buscó ambiciosamente nuevos y diversos campos de acción, produciendo por ejemplo, por selección, un hermoso plantel de raza Shorthon-Durham.

También había conseguido la aclimatación de la cabra llamada de Angora y la mestización de la cabra Criolla, cruzándola con Cachemira, producto valiosísimo que en determinados países -como en Estados Unidos- aportaba una importante producción. Igualmente, pasó muchos años empeñado en la aclimatación de la raza ovina “Kara-Kul”, cuya piel se conoce con el nombre de Astracán.

  

La Revolución Radical del ’93

  

Casi al mismo tiempo en que se definía la Revolución Radical que iniciara Hipólito Yrigoyen -el 30 de julio de 1893-, desde Azul en toda la provincia de Buenos Aires, en Corrientes, el 14 de agosto, dos días después de la renuncia de Aristóbulo del Valle, un movimiento radical derrocó al Gobernador, y si bien fue inmediatamente intervenida, el gobierno revolucionario resistió. Este hecho hizo que Leandro N. Alem considerase que, lejos de haber sido derrotada, la revolución estaba todavía latente y solo faltaba una chispa que la reactivase. Muchos de sus hombres hicieron denodados esfuerzos para lograr los objetivos planteados.

Sin embargo, la revolución fue vencida en todo el país.

El 1 de octubre Alem fue capturado y encerrado con cientos de revolucionarios, para permanecer preso por meses. Así, también, se inició el exilio de centenares de radicales…

 

Ene de ´nada´

 

Leandro Alem y Martín Torino estuvieron confinados durante tres meses en un buque de guerra, siendo deportados a Montevideo después de vencido ese plazo. Precisamente, en aquella ciudad uruguaya, intentó develar un curioso misterio que se cernía sobre su amigo.

Bautizado como Leandro Alen, ya en la universidad, cambió su apellido para atenuar la permanente discriminación que sufriera por el recuerdo de su padre: siempre fue “el hijo del ahorcado” o “el hijo del mazorquero”. A tal fin reemplazó la ene final de su apellido, por una eme. Simultáneamente diseñó su firma como “L. n. Alem”,  agregando una ene minúscula entre las dos mayúsculas correspondientes a su nombre y apellido de bautismo.

Hallándose exiliados, Alem le pidió a Torino que le hiciera imprimir unas tarjetas personales. Martín le preguntó qué significaba esa n minúscula junto a la L inicial. Y él le respondió: “Quiere decir nada”.

En verdad, la ene era la inicial de Nicéforo.

Para entonces, el doctor Torino ya notaba el ánimo de su amigo un tanto quebrantado. Sus esfuerzos no estaban dando los frutos que esperaba. Y para peor, sus recursos económicos comenzaban a menguar aceleradamente. E inclusive, empezaba a ver como viejos aliados retaceaban su apoyo…


Entre el campo y la política


Durante algún tiempo, Martín Torino fue secretario privado del abogado, político y diplomático radical Bernardo de Irigoyen. Con él, además, compartía otra pasión: la cría de lanares. De Irigoyen, habiendo heredado modestas tierras de su padre, alejadas de la ciudad de Buenos Aires, consiguió un préstamo mediante el cual desarrolló una explotación ovina, que creció a tal punto que al cabo de unos años contaba con negocios agropecuarios sumamente diversificados. Por tal motivo, se lo considera uno de los pioneros de la producción y exportación de lana a partir de la oveja.

En 1895, Torino fue diputado por la Capital Federal, donde su actuación por demás significativa y sus numerosas y patrióticas campañas políticas, dieron margen a la construcción de los primeros acorazados argentinos, el Garibaldi y el “Pueyrredón”. Se deben también a sus iniciativas el viejo edificio de la Morgue y la Escuela de Higiene Experimental de Córdoba.

 

Hasta el último momento…

 

El 29 de enero de 1896 falleció imprevistamente Aristóbulo del Valle, condiscípulo de Alem en la Universidad. Los mismos ideales, cárcel y destierro unieron a Alem con sus seis mejores amigos. Entre reuniones políticas, proyectos y desencantos transcurrió el otoño.

La salud de Alem se deterioraba rápidamente. Los amigos lo notaban alarmados. Acarreaba enormes pesares. La disgregación del partido, la actitud de su sobrino Hipólito, las acusaciones de Pellegrini, la calumnia y la pobreza que le impidió concretar su matrimonio con doña Catalina Tomkinson, eran algunas de aquellas desgracias…

El 1 de julio envió breves esquelas a sus amigos: Francisco Barroetaveña, Enrique de Madrid, Oscar Liliedal, Domingo Demaría, Adolfo Saldías y Martín Torino citándolos a su casa. Cuando estaban todos reunidos, Alem les dijo que iba a salir por cinco minutos. Pero la espera se alargó. Subió a un coche en la puerta de su casa y le indicó al cochero que lo llevase al Club del Progreso. Cuando llegaron a destino, Alem se había suicidado. El cochero no oyó el disparo, amortiguado por el trote del caballo sobre los adoquines. En un bolsillo encontraron un papel: “Perdónenme el mal rato pero he querido que mi cuerpo caiga en manos amigas”. La situación vivida fue muy dura e impactante para todos ellos.

 

 Después de Alem

  

Desde el año 1897, en que abandonó temporalmente la política, Torino comenzó a dedicarse de lleno al ejercicio de su profesión atendiendo en la Capital Federal. Asimismo, también solía atender pacientes de la zona rural de Entre Ríos, donde su familia poseía campos a los que asistía frecuentemente como a su estancia “de veraneo” en Azul.

Por otra parte, fue vocal de la Comisión de Fomento y Creación de las bibliotecas populares de la República.


Los regalos del Presidente

 

Alrededor de 1910, el establecimiento “San Nicanor” contaba con unas 3.800 cabezas de ganado vacuno, 2.250 ovinos Lincoln puros por cruza y un número considerable de equinos para diversos servicios.

En amplios locales expresamente construidos, ofrecidos a la división de ganadería de la Nación por el doctor Torino, supieron ser alojados y confiados a su vigilancia y cuidado, dieciséis ovejas y cuatro carneros “Karakul”, ejemplares de los más puros de su raza y únicos en el país, que fueran regalados al Presidente de la Nación, Dr. Roque Sáenz Peña, por el emperador Francisco José de Austria, correspondiendo a la gentileza con que se trató al Dr. Krupp, enviado especial de Imperio Austro-Húngaro a las fiestas del Centenario de la Revolución de Mayo.

Gracias a este valioso obsequio, no se malogró el esfuerzo hecho por el entonces ministro de Agricultura, ingeniero Pedro Ezcurra, para introducir en la República algunos ejemplares de esta preciosa especie de la raza ovina, pues por entonces estaba prohibida su exportación.

Aquellos veinte “pensionistas” de la cabaña del Dr. Torino procedían a su vez de un regalo que hizo el Emperador de Rusia al de Austria-Hungría. Eran todos puros de raza “Karakul”, originaria de Siria, raza que supo extenderse por Rusia, China, Persia, Asia Menor y Arabia, islas Mediterráneas, Grecia, etc.

El vellón de los adultos, mezcla de lana y pelo, se forma en mechas puntiagudas; en los recién nacidos es de color negro fuerte que va aclarándose a medida de su crecimiento hasta tomar en el extremo de las mechas un tono marrón que más tarde se vuelve gris. Según su clase y procedencia, los cueros de corderitos reciben los nombres de Breischwanz, Karakul, Astracán, Persianos, Schiras, Bagdad, Afganistán y Crimeos, siendo los primeros de mejor calidad.

Los campos de Salta y Jujuy, por sus condiciones, resultaban los ideales para el emprendimiento encarado. Sin embargo, el Dr. Torino hizo todo su esfuerzo y logró su objetivo en los pagos azuleños.

 

Últimos años…

 

Siendo Senador Nacional por Entre Ríos desde 1917, Torino estuvo decididamente en contra de Hipólito Yrigoyen, y presidió el movimiento anti-personalista en sus primeros pasos.

De hecho, encabezando a un grupo de diputados y senadores alvearistas, en julio de 1924, logró que se decretara “consultar al radicalismo de todas las provincias y Capital Federal mediante un llamamiento” sobre las posibilidades de efectuar una reorganización general del partido con exclusión de las autoridades de aquel entonces. Así comenzó una de las etapas más complejas del radicalismo, produciéndose en su seno un gran cisma, profundo e irreductible. Personalistas y antipersonalistas batallarían hasta descubrir que como reza el “Martín Fierro”, “… si entre ellos se pelean…”, un golpe de Estado culminaría por muchos años con las posibilidades del radicalismo de conducir la Nación

Sin dejar definitivamente su acción política, el doctor Torino presidió la Academia Nacional de Medicina entre los años 1926 y 1928, luego de lo cual siguió ejerciendo su profesión en la Capital Federal a pesar de su avanzada edad.

Durante los veranos, como siempre lo había hecho, volvía a descansar a su estancia en Azul.

            Martín Marcos Antonio Torino falleció a los 91 años de edad, el 27 de febrero de 1955, siendo sepultado en el Cementerio de Olivos.