Gabino
Jacinto Ezeiza nació en el barrio de San Telmo de la ciudad de Buenos Aires, el
19 de febrero de 1858. Sus padres fueron Joaquín Ezeiza y Joaquina García. Fue
bautizado el 6 de abril del mismo año en la Parroquia de la Concepción.
Cuando
Gabino era muy pequeño, falleció su madre. Su padre, que había servido como
esclavo a la familia Ezeiza (de ahí su apellido), falleció participando en la
Guerra del Paraguay, en Tuyutí, el 18 de mayo de 1867.
Cuando
contaba con unos 15 años de edad, Francisco “Pancho” Luna, un viejo pardo dueño
de una pulpería en San Telmo, lo inició en el mundo de las payadas comprándole
justamente una guitarra española que lo acompañaría por muchos años.
Un tiempo después, el 1 de
enero de 1876, vio la luz el semanario “La Juventud” para el cual Gabino
colaboró con algunos versos, iniciando así la publicación de su producción
literaria. En lo sucesivo, bajo el pseudónimo “Liberato”, comenzó a publicar un
cuento por entregas titulado “El Ramo de Flores. Leyendas de Costumbres”.
Participó de la Revolución del
’80, contienda que acabó con la Ley de Federalización de la ciudad de Buenos
Aires; el joven musiquero recitaba entre las tropas estrofas al ritmo de la
guitarra buscando animarlas.
Habitualmente,
ganaba su sustento como jornalero, pero pronto hallaría mejores recompensas en
las fiestas y tertulias en las que participaba asiduamente haciendo gala de sus
virtudes musicales.
En 1882,
Gabino comenzó a ser acompañado por Nemesio Trejo -empleado de Tribunales y
cantor oficial del caudillo boquense José “Pepe” Fernández-, obteniendo sus
primeros grandes triunfos en Buenos Aires. Dos años más tarde, alcanzaría su
consagración imponiéndose como ícono de los payadores del Río de la Plata.
En compañía
de José María Silva, joven payador discípulo suyo y los guitarristas Gómez y
Rodríguez, Gabino arribó al puerto de Montevideo en la segunda quincena de
julio del ’84. Su objetivo era enfrentar a Juan de Nava, cantor oficial y
protegido del dictador Máximo Santos. El 23 hubo una tenida entre el argentino
y el uruguayo en el Teatro Artigas, la cual resultó victoriosa para el “Negro”
Ezeiza quien ya “pisaba fuerte” incluso fuera de su Patria.
El 25 por
la mañana, respondiendo a una invitación del presidente Santos, Gabino se
presentó en el cuartel de la escolta presidencial. Hechas las presentaciones,
pulsó la guitarra y saludó en florida improvisación al jefe de estado y a las
otras autoridades presentes, recibiendo elogios y felicitaciones.
Ese mismo
año, en Buenos Aires, payó dos veces con Nemesio Trejo. Una de las payadas fue
organizada a beneficio de las víctimas de una gran inundación ocurrida por esos
días, debido al desborde del Riachuelo.
Gabino no
se daba pausa en su trajinar por los pueblos. Empezaba a convertirse en aquel
payador errante que solo y/o con un circo –propio o ajeno- recorrió
prácticamente toda la República.
En los
primeros meses de 1885 inició una gira junto a José María Silva, realizando
exitosas actuaciones en Mercedes, Villa de Dolores, Paysandú, Salto y
Montevideo.
Primera vez
en el Azul
Gabino “El
Negro” Ezeiza visitó nuestra ciudad por primera vez en mayo de 1886. El
periódico “La Enseña Liberal” del martes 18 informaba:
“Gabino
Ezeiza: Es un nombre demasiado conocido en las repúblicas argentina y uruguaya,
como en el imperio del Brasil.
Es un
morenito humilde, pero dotado de una inteligencia natural sobresaliente; algo
cultivada también con la lectura de los autores que más justa fama gozaron en
el mundo.
Tendrá
ahora veinticinco años, y payador inspirado y de un sentimentalismo que penetra
y conmueve hasta las fibras más secretas del alma, ha logrado sin grande
esfuerzo conquistarse una fama tan completa como bien merecida.
En Buenos
Aires, en Montevideo, en Río de Janeiro, donde quiera que el payador argentino
tuvo oportunidad de lucir su prodigioso talento y su fecunda inspiración ante
un auditorio numeroso e inteligente, ha merecido los más francos y entusiastas
aplausos, manifestados también en brillantes artículos de los hombres de las
letras más eminentes, que la prensa argentina ha reproducido con la
satisfacción del orgullo nacional satisfecho.
Son conocidas, de nombre al
menos, sus famosas payadas con Navas en Montevideo, y con Trejo en Buenos
Aires; y sabido es que hasta la fecha el simpático payador no ha encontrado
quien pudiera vencerle.
El
Comandante Leyría lo ha traído al Azul, y hoy todos se disputan un puesto para
escucharle bien, donde quiera que cante.
El domingo, tuvimos oportunidad de
apreciar su facilidad para improvisar, al oírle cantar narrando todo lo
acaecido en el mismo Teatro y diez minutos después de concluido el objeto de la
convocatoria.
Anteanoche
en el Tiro, y anoche en el Club, ha llamado asimismo la atención de cuantos lo
escucharon.
Esta noche,
según se nos dice, volverá a cantar en el Club, y las familias serán invitadas
a oírle.
Merece el
simpático payador, que la sociedad galante del Azul acuda en gran número a
admirar su talento y su inspiración.
Saludamos a
Gabino Ezeiza, deseándole grata permanencia en el Azul”.
Aunque la nota en algunos datos es
errónea (como la edad de Ezeiza) y en otros momentos no es precisa (como en los
sitios de la ciudad en los que actuó), podemos agregar que el Teatro al que se
hace referencia es el “Unión”, ubicado en la entonces avenida Comercio (actual
Av. Bartolomé Mitre) entre Cnel. Burgos y Buenos Aires (luego Gral. Uriburu,
actual Intendente Prof. Rubén C. De Paula), que supo ser del ladrillero Andrés
Otegui y que en 1893 desapareció consumido por un voraz incendio.
Por otra parte, el Club no es
otro que al que conociéramos como “Club Social” aunque por entonces era
conocido como “Club Unión” –sin vínculo con el teatro homónimo-, fundado en
1881, en los altos de la calle Alsina (hoy H. Yrigoyen) entre Burgos y Buenos
Aires (actual De Paula). También podemos presumir que cuando se refiere a
“Tiro” se habla del “Club Recreativo
Suizo” -dedicado tanto a actividades deportivas como de defensa con armas de
fuego-, ubicado en la esquina Este de las calles San Martín y Bahía Blanca
(actual Intendente Manuel Castellár).
En el mismo medio periodístico, en
la edición del viernes 21 de mayo de 1886, se anunciaba una promesa que no se
cumpliría, pues pasarían diez años hasta que “El Negro” volviera a Azul:
“GABINO EZEIZA: Ayer a las 11
regresó a Buenos Aires el payador argentino Gabino Ezeiza, que ha pasado breves
días entre nosotros.
Según ha prometido, volverá al
Azul en junio próximo, acompañado de su competidor Trejo, y ofrecerá al público
algunas payadas en el Teatro Unión”.
Radical
desde la primera hora…
Siendo muy
joven, Gabino había comenzado a seguir los ideales enarbolados por Leandro N.
Alem y una vez que la Unión Cívica Radical tomó cuerpo, adhirió a sus filas
incondicionalmente a punto tal que sería encarcelado y hasta le incendiarían su
circo. Ezeiza participó activamente de la “Revolución del Parque”. Solía hacer
presentaciones en los comités y actos radicales improvisando y cantando temas
sobre el flamante partido.
En 1891 trabajó en la compañía
Podestá-Scotti, en la capital de la República Oriental del Uruguay. Su debut se
produjo el 14 de abril en el picadero del “Politeama”, provocando el asombro y
la admiración del público. Luego de permanecer unos días más en Montevideo,
regresó a Buenos Aires donde actuó en el Jardín Florida el jueves 30 de abril,
con la representación de “Juan Moreira”.
Aquel mismo
año desafió a Pablo J. Vázquez. Dos payadas se concretaron en el teatro
“Politeama” las cuales resultaron, contra cualquier pronóstico, en derrotas
para Gabino.
En 1893
Gabino se independizó de Podestá-Scotti e instaló su propio picadero “Circo
Gabino Ezeiza”. Meses después, la revolución radical en Santa Fe, acaecida el
30 de julio con epicentro en Azul de la mano de Hipólito Yrigoyen y coordinada
en todo el país, estaba en plena efervescencia. Ezeiza, que había llegado poco
antes, con varios miembros de su compañía improvisó un cantón, volcando un
tranvía a caballo. A medida que las fuerzas gubernamentales ganaban posiciones,
la lucha se hizo más cruenta, viéndose obligados los revolucionarios a buscar
posiciones de resguardo. Gabino, quien se hallaba luchando al lado de un
“batallón suizo”, buscó junto a éstos refugio en la estación del ex Ferrocarril
Provincial, salvando la vida en forma providencial. Cuando la intentona
revolucionaria fue derrotada, Gabino fue detenido en Rosario el 18 de
noviembre, después de casi dos meses de estar fugitivo. El doctor David Peña,
director del diario oficialista “Nueva Época”, comentaba, días más tarde de
ocurridos estos sucesos, en un artículo que tituló: “Un payador metido a
revolucionario”: Gabino Ezeiza había trocado su guitarra por el fusil radical.
Ya no es un misterio que entre los cachivaches de su circo vinieron armas para
los revolucionarios de Santa Fe y que los anuncios de su llegada y estreno
fueron una contraseña revolucionaria”.
Hacia 1894,
Gabino conoció a Petrona Peñaloza, una jovencita de quince años quien más tarde
se convertiría en su esposa y con la que tendría diez hijos. En octubre de
aquél año, en el teatro Florida de Pergamino, se enfrentó en una gran payada
con Pablo J. Vázquez, convirtiéndose en todo un suceso que lo tuvo como
ganador.
En julio de
1895 Ezeiza inició una gira por el litoral uruguayo en compañía del payador
oriental José M. Madariaga y el prestidigitador español Alberto M. Acuña,
anunciando su debut en el Teatro Progreso de Paysandú, para el sábado 27 de
julio. Luego actuó en Concordia, continuando por Salto
Después de
tres largos años de ausencia de Buenos Aires, el año 1896 marcó el regreso
definitivo de Gabino “El Negro” Ezeiza a su ciudad natal, donde volvió a brilló
como siempre, provocando el gran beneplácito de sus espectadores.
En la
Filantrópica Italiana del Azul
Diez años
después de su formidable actuación, Gabino retornó a los pagos azuleños,
encontrándose con una ciudad en plena transformación. De hecho, faltaban pocos
días para que se inaugurará el Teatro Español (16 de enero de 1897), escenario
que lo vería brillar en el siglo XX.
Gabino actuó en el bello salón de
la sede de la Filantrópica Italiana, en la calle Burgos entre Belgrano y Av.
Comercio (actual Av. Mitre). El periódico “El Pueblo”, en su edición del 10 de
diciembre de 1896, anunciaba:
“Sociedad
Filantrópica Italiana. Gran velada Criolla el domingo 20 del corriente. Única
función. Gabino Ezeiza, payador argentino, por segunda vez en Azul, tiene el
alto honor de saludar a tan culta sociedad, dando una conferencia
exclusivamente criolla, Verbenas Chilenas, Canciones y Saludos. Prestimanía por
la señora O.F. de Ezeiza, ilusionista discípula de Cannonte. Terminará la
función con una serie de improvisaciones sobre el tema que el público pida. El
salón será arreglado convenientemente para familias, garantizando desde ahora
el orden de la función. –N.B. El payador que guste puede tomar parte de la
velada, siempre que tenga la cultura y atenciones que merece la sociedad
azuleña.”.
El martes 5
de enero de 1897 se despidió del público azuleño con una velada en el mismo
escenario, lo que nos hace suponer que “El Negro” recibió el Año Nuevo en
nuestra ciudad habiéndose hospedado tal vez en la casa de algún correligionario
–como el Dr. Martín Torino, que fuera médico personal del recientemente
suicidado Leandro N. Alem, y que desde la muerte de este pasaría más tiempo en
los pagos azuleños con su esposa y familia-, o habiendo viajado a alguna
localidad cercana para actuar sin que quedaran registros para la posteridad.
Ya lejos de los pagos azuleños, el
sábado 15 de mayo de 1897, se concertó en Lomas de Zamora una payada de
contrapunto entre Ezeiza y su rival dilecto, Pablo J. Vázquez, que se hallaba
muy enfermo. Luego de esta tenida, Vázquez no regresó más a los escenarios.
Enterado Gabino de la gravedad del estado de su colega y su difícil situación
económica le hizo llegar una carta en la que decía: “Gabino ofrece, dejando a
un lado antiguos resentimientos, un beneficio a favor del enfermo, con
elementos propios, en este pueblo o en Tandil, donde actualmente se halla”.
Vázquez, quien rechazó el ofrecimiento, falleció el 26 de junio, cuando contaba
treinta y tres años de edad.
En 1898
tuvo una payada memorable en Rauch, con Maximiliano Santillán como contrapunto,
a quien le ganó ajustadamente. En 1902 sostuvo otra payada trascendente en San
Antonio de Areco, teniendo como contrincante a Luis García, a quien no pudo
vencer. Para cerrar el año, el 26 de diciembre, dos de los payadores más
reconocidos de la época, Gabino “El Negro” Ezeiza y José Luis Betinotti, ambos
de abstracción radical y famosos por sus payadas y contrapuntos en los comités
y mítines, se enfrentaron en un duelo memorable. La contienda de versos en la
cual abundaron las menciones a Hipólito Yrigoyen, Leandro N. Alem y el Partido
tuvo lugar en un circo que funcionaba entre las calles Venezuela y Maza del
barrio porteño de Boedo. Ganó el maestro y mentor de Betinotti, el
prácticamente indoblegable Ezeiza.
El siglo XX
en Azul
De acuerdo a los datos publicados por Víctor Di Santo en su libro “Gabino Ezeiza. Precursor del arte payadoril rioplatense”, “El Negro” Ezeiza volvió a pisar suelo azuleño en el año 1905:
“En los
primeros días de agosto procedente de Las Flores, llegó a la ciudad de Azul,
encabezando una “Compañía de Variedades” que integraban las siguientes
artistas: la cantante criolla Lina Selmi, el concertista de guitarra Santiago
Cardoso, el profesor de palos y box Carlos Percival y los bailarines de
‘Cake-Walk’, Miss Royal y Mr. John Balton. Con este elenco ofreció dos
funciones en el teatro Español, el sábado 5 y el domingo 6 de agosto,
ofreciendo Gabino como era costumbre, sus cantos e improvisaciones, con los que
finalizaba el espectáculo.”.
Este
párrafo se corrobora con dos artículos aparecidos en el periódico “El Pueblo”.
El más escueto es del día 4 de agosto y brevemente informa:
“Teatro
Español- GABINO EZEIZA- Mañana y pasado dará dos espléndidas funciones criollas
el payador Ezeiza y sus compañeros”.
Al mismo
tiempo, lo expresado por Di Santo corrige algunos nombres de la Compañía que
acompañaba a Ezeiza, cuya primera actuación en el flamante Teatro Español quedó
plasmada en una nota de “El Pueblo” del 9 de agosto de 1905:
“En el
Español - Despedida del payador Ezeiza - La función del Domingo-. A las dos
funciones que dio la ‘troupe’ que acompaña al payador Ezeiza, acudió buen
número de personas.
Los números
del programa desde las ejecuciones de varias piezas en la guitarra por el joven
Cardoso, el cake-walt bailado por Mr. Belten con su consorte (ambos negros
norte-americanos), los cantos criollos e italianos de la señorita Ida Celmi
–una muchacha de espléndida voz y que haría buena carrera, si siguiera estudios
serios en el canto-, hasta las improvisaciones y coplas de Gabino -el cantor de
toda una época que comienza a sepultarse bajo los nuevos horizontes del
progreso–, gustaron de sobremanera, arrancando más de un aplauso caluroso.
Gabino
Ezeiza, a pesar de los años, conserva la frescura de la voz y la espontaneidad
en la improvisación. Su vena poética, en otro tiempo fecunda, está resentida un
tanto, pero de vez en cuando vibran en ella acentos inspirados.
La noche del domingo estuvo
muy feliz en unas décimas en que describe a grandes rasgos los adelantos de la
humanidad hasta el presente, en las cuales entrevimos la intuición clara del
payador, que supliendo la falta de principios y conocimiento sólidos, le guía a
través de la maraña de frases que brotan de sus labios, a manera de potente
faro, sin hacerle perder el rumbo.
En una
milonga que cantó con aires de vals, su estilo predilecto, es donde el oyente
experimenta más gratas sensaciones: la voz se eleva y desciende a cada
instante, rompiendo un tanto la monotonía característica del canto criollo, la
imaginación, como potro desbocado, se lanza por las pampas, cantando las
proezas del gaucho, sus cuitas, sus hazañas, manteniendo una tensión continua
en el auditorio, susceptible de prolongarse durante largo rato.
La señorita
Lina Celmi, es una muchacha que promete. Resultó ser una soprano de primera
fuerza, revelando sobresalientes condiciones para el canto. Los aires criollos,
letra del señor Baygorria y música del maestro Juan Ferrara, merecieron
calurosos aplausos.
El
cake-walt gustó bastante. Para concluir nos resta desear a Ezeiza y su ‘troupe’
el mayor suceso en otras localidades.”.
Mas como
cuenta el mismo autor Di Santo, no pasaría mucho tiempo para que Ezeiza
retornara al Azul, que por entonces estaba convulsionada políticamente. El
payador Cayetano Daglio (“Pachequito”), quien se hallaba en la ciudad, programó
una velada para el martes 31 de julio de 1906, en el bar “El Americano”,
ubicado en Avenida 25 de Mayo y Alsina (actual H. Yrigoyen), con la
participación de Gabino Ezeiza. El periódico “El Imparcial” de aquel día
comentaba:
“Tendrá a
su cargo algunos números del programa, el payador Gabino Ezeiza quien vendrá
hoy con tal motivo de Buenos Aires. Advertimos que ambos payadores no cantarán
de contrapunto. Ezeiza improvisará pidiendo temas al público y ‘Pachequito’
hará oír sus canciones, algunas de las cuales son verdaderamente notables.”.
Última
payada en Azul
Con una
elogiosa y conceptuosa nota, el periódico “El Orden” del viernes 8 de agosto de
1913, anunciaba la actuación de Ezeiza al día siguiente nuevamente en el Teatro
Español:
“Gabino:
basta ese nombre. El sólo encierra una tradición. Es el hechizo de recuerdos
gratos, de días de alegría que rememoran aquellos tiempos pasados, tiempos que
¡ay! No volverán y que solo perduran en el corazón de los que nacieron criollos
y se sienten argentinos, veneradores de las tradiciones nacionales en el rodeo
de la sinceridad, en fin las virtudes reflejadas en el alma transparente de
esas generaciones pasadas. Todavía hay en la Argentina quien practique esas
virtudes, quien recuerde ese tiempo, quien glose con armoniosa voz al compás de
las temblorosas cuerdas del dulce instrumento, nuestras glorias, nuestras
costumbres, nuestro pasado, ese es Gabino. Gabino es el que en el barrio del
Alto, allá por el 83, fue el ídolo de la sociedad más distinguida de la
Parroquia de San Telmo, en esas reuniones cuasi familiares que se practicaban
en la trastienda de algún almacén, en la que eran contertulios el diputado, el
magistrado y el hombre de negocios. Allí actuó Gabino. Allí improvisó sus
primeras estrofas, las que más tarde debían consagrarlo payador, titulo sin
pergaminos, pero que encierra un valor inapreciable para el que siente correr
por sus venas sangre argentina. Dejemos esos recuerdos que solo sirven para
reverdecer nuestra existencia marchitada por el transcurso de los años y que
seguro producirán en Gabino nostalgias, como aquellas expresadas en el clásico:
-Cante Gabino me dice/yo canto cuanto me piden/pero señores no olviden/ que yo
tengo corazón-; y como eso tanto, los cuales tendremos el gusto de oírlo el
sábado por la noche, en la sala del Teatro Español, en el que, el popular
payador argentino dará una velada”.
El día
sábado, el mismo medio publicó el orden del programa a desarrollar por “El
Negro” Ezeiza:
“1° Parte:
Señor Luna (estilo), Siento como perdura, A Pablo J. Vázquez, Los recuerdos de
un Pueblo (vals), El Murucuyá (estilo), Mi Chinita (canción), Estoy pensando
(vals), La carta de un Diputado (milonga).
2° Parte: Gabino Ezeiza (saludos
nacionales y extranjeros), La Endecha (canción), La Vida Íntima (milonga), A
Pablo J. Vázquez (vals), En una Tosca (cadencias), El Silencio de las Tumbas
(nocturno).
3° Parte: Grajeras (canción), La
caridad (milonga), Saludo a Paysandú (Himno), Patria (narrativas), El
Compadrito de Buenos Aires, e improvisaciones.”.
Es
interesante destacar que dentro de los temas a ejecutar por Ezeiza se
encuentran dos homenajes a Pablo J. Vázquez, su grandioso rival fallecido
varios años antes. Aquella fue su despedida definitiva de los escenarios
azuleños…
Payando hasta el final
En 1912
Gabino había intervenido con éxito en un torneo internacional de payadores
efectuado en un teatro de Buenos Aires en el que los cuatro primeros premios
fueron adjudicados a Ezeiza, Curlando, Vieytes y Caggiano. Gabino también
realizó, entre otras, una payada memorable junto a Martín Castro. Dentro de los
límites de la Capital Federal solía concurrir al café Oviedo, de avenida
Chicago (actual avenida de Los Corrales) y San Fernando (actual Lisandro de la
Torre) frente al Mercado de Hacienda de Liniers.
El 7 de
febrero de 1914 actuó en el escenario del Teatro Roma, de la ciudad de
Avellaneda, donde se presentó en una función a beneficio del actor aficionado
Santos Mezzano. Para ese entonces Gabino estaba dedicado de cuerpo y alma a
hacer proselitismo a favor de la U.C.R. y para ello no mezquinaba esfuerzos ni
sacrificios.
Gabino
Jacinto Ezeiza falleció en la tarde del 12 de octubre de 1916, en su domicilio
de la calle Azul Nº 92, del barrio de Flores en Buenos Aires… Esa misma tarde
asumía la presidencia de la Nación su amigo personal, el doctor Hipólito
Yrigoyen.
