domingo, 23 de marzo de 2025

José María Lier, el primer intendente Radical

José María Lier


José María Lier nació en Azul el 21 de septiembre de 1871. Sus padres fueron José María Lier y Margarita Carbajal. Fue bautizado en la Iglesia Nuestra Señora del Rosario el 17 de diciembre del mismo año de su natalicio. Tuvo al menos cuatro hermanos: Paula de los Santos, Honoria, Primitiva y Luis.

Siguiendo su ascendencia bearnesa, realizó sus estudios en Francia.

El 20 de abril de 1895 contrajo matrimonio con Enriqueta Rodríguez, de 21 años de edad, hija de Francisco María Rodríguez y Victoriana Pavón. Lamentablemente, la joven Enriqueta falleció poco más de un año después, el 19 de junio de 1896.

Joven, viudo y sin hijos, José María dedicó todos sus esfuerzos a la actividad agropecuaria, amasando una considerable fortuna.

El 12 de julio de 1902, José María contrajo matrimonio con la azuleña Crisanta Gómez, de 24 años de edad, hija de José María Gómez y Marta Utrera.

La pareja tuvo cuatro hijos: José María Roberto (29 de abril de 1903), María Marta Teresa (17 de junio de 1905), Margarita Georgina (19 de abril de 1907) y Raúl Justino (26 de septiembre de 1910). Del primogénito, fue madrina la reconocida María Rosalía Gómez de Enciso, hermana de Crisanta.

 

El primero…

 

Durante la gestión de Lisandro Salas se llevaron a cabo las elecciones para gobernador el 3 de marzo de 1918, en las que ganó la fórmula José Camilo Crotto-Luis Monteverde.

El 6 de abril tuvo lugar una asamblea extraordinaria en el Comité oficial del radicalismo con el objeto de lograr la unificación en el sector disidente integrado en el llamado “Comité Aristóbulo del Valle”, que se había formado poco antes. Después de intensas discusiones, se convino llevar como candidato a intendente a José María Lier. Aunque él era una figura de segundo orden en el radicalismo, su postulación apuntaba a una lista de consenso.

Los radicales, en las elecciones del 14 de abril, lograron 1.399 votos frente a 326 de los socialistas con la abstención de los conservadores. En consecuencia, el Concejo Deliberante quedó formado por ocho radicales (Gumersindo Cristobó, Félix Etchepare, José María Lier, Martín J. Arriada, Rodolfo Rodríguez Planté, Luis Carassa, Ismael López Merino y Luis Daneo), y dos socialistas (Francisco Lojo y José Lagamba). Por amplia mayoría, Cristobó fue elegido presidente del cuerpo y Lier designado intendente.

 

La Semana de Azul

 

La primera comisión de la Liga Comercial e Industrial de Azul, presidida por Constantino Fernández, tuvo como una de sus primeras iniciativas la propuesta de celebrar La Semana de Azul”.

El 23 de julio de 1918, consta en los libros de actas, la invitación al intendente municipal para conmemorar el “Día de la Raza” con una fiesta que duraría desde el 6 al 13 de octubre. Para tal fin se conformó una Comisión directiva encargada de los festejos, presidida por José María Lier, secundado como vicepresidente por Constantino Fernández, Laureano Lobato como tesorero y Juan Cirioli desempeñándose como tesorero.

Dentro de las actividades del Programa consensuado constaban los siguientes actos: inauguración del Parque Municipal, organización de una kermese, juegos florales, conciertos, juegos atléticos, exposición ganadera y diversos espectáculos de carácter popular.

 

El Parque Municipal de Azul

 

La idea de dotar a la ciudad con un paseo público importante, con múltiples atractivos, era desde hacía ya mucho tiempo un deseo muy sentido. Y pronto comenzaron a sumarse más voluntades que recursos económicos, ya que en la Comuna no se poseían los fondos necesarios para solventar los gastos pretendidos para un proyecto de semejante envergadura. Sin embargo, la comunidad azuleña respondió de manera sorprendente.

Quien había actuado como Comisionado Municipal, Dr. Lisandro Salas, había concebido la idea de formar un parque en la vieja plaza de carretas conocida primigeniamente como “Campo de Marte” y luego “Plaza General Rivas”. La intención de Salas era dotar a la comunidad de un espacio verde acorde al desarrollo azuleño, aunque por diversas razones no lo había podido concretar.

Finalmente, el flamante intendente Lier convocó a diversos actores comunitarios a los cuales reunió en una Comisión Pro Parque que, el 10 de octubre de 1918, concretó la inauguración del Parque Municipal. Lentamente, las cuatro hectáreas de la Plaza General Rivas, fueron anexándose con otros terrenos donados por los vecinos, para convertirse finalmente en un gran pulmón natural de la ciudad y un verdadero orgullo. Poco a poco su belleza fue agigantada con múltiples fuentes y esculturas de mármol, jardines y mobiliarios de exquisita confección, que lo convirtieron en centro obligado de reuniones para los domingos, transformándose en el “Palermo azuleño”, tal como se lo llamaba por entonces.

            El día de la inauguración del paseo, el intendente Lier rescató diversos aspectos del trabajo realizado y resaltó: “Desde que asumí el gobierno de esta comuna, mi primera preocupación fue la continuación con empeño de esta obra y me lo impuse como deber ineludible. Como medida previa nombré y encargué de su realización a esta digna comisión de vecinos, quienes dándose inmediata cuenta de la importante misión que se les confiaba, la aceptaron con entusiasmo y no vacilaron un momento para dedicarle todos sus conocimientos e inteligencia, poniendo a prueba su actividad. (…)… me es satisfactorio manifestar con orgullo que el pueblo del Azul ha respondido en forma tan eficaz y digna de elogio que su ayuda pecuniaria ha sobrepasado los cálculos más optimistas. Este Parque Municipal queda desde hoy inaugurado, lo entrego a la custodia de todo el pueblo del Azul, para que sirva de punto de recreo y le pido que en el futuro, siempre en constante comunión de ideas como en el presente, con sus autoridades, sea el encargado de velar por su conservación y engrandecimiento. No es esta la obra de un hombre ni de una administración, es la obra del vecindario del Azul….


Dos años de intensa actividad

 

Lier emprendió un importante número de obras para mejorar las comunicaciones en el distrito y transformar a Azul. Se repararon los caminos a Rauch y Olavarría, y otros caminos menores hacia Cacharí, Chillar, al “Tropezón”, a Tapalqué, Benito Juárez, “Sol Argentino” y “La Nutria”.

Mediante una nota fechada el 21 de septiembre de 1918, cedió sus terrenos de “Plaza Oubiñas”, con la finalidad deportiva y social de construir una cancha de fútbol con destino al Club Alumni Azuleño. Poco después, ese mismo año, también donó los terrenos necesarios en favor del Club Azul Athletic.

En la ciudad se arreglaron numerosas calles -entre ellas las paralelas a las vías del Ferrocarril-, alcantarillas y los puentes sobre el Arroyo Azul (San Benito, Humberto y San Martín -cunetas y macadam en este último-). También realizó obras menores en los dos cementerios existentes por entonces.

En agosto de 1918, el intendente José María Lier, por Decreto N° 129, decidió renombrar a la calle Carhué como Carlos Guido y Spano, en homenaje al poeta argentino que había fallecido un mes antes.

Por entonces también se nivelaron los terrenos del futuro Parque Municipal y se realizó la construcción de ocho pedestales, una rotonda y zanjas, para comenzar el embellecimiento del sector.

El gobernador José Camilo Crotto visitó Azul, siendo la primera vez que un primer mandatario provincial se acercaba a nuestra ciudad. En la ocasión, la Sociedad Rural de Azul lo invitó a prestigiar la Exposición que se iniciaba.

En 1919 Lier presentó un amplio y ambicioso plan de ampliación del Hospital Municipal. El 1 de agosto se determinaba, en virtud del legado del señor Luis Fano, que “su mejor destino es aplicándolo a la construcción de las obras de ampliación del Hospital para mejorar servicios y perfeccionar su funcionamiento”. El proyecto le fue encargado al Jefe de la Oficina de Obras Públicas, ingeniero Pedro Malére, quien el 3 de septiembre presentó un informe detallado de lo que inmediatamente se comenzó a ejecutar.

Entretanto, además, presentó una “Ordenanza General de Impuestos” o Impositiva, que abarcaba diversos servicios públicos y aguas corrientes, patentes varias y rodados. Figuraban derechos de pastoreo y abasto, como así también boletos de Marcas y Señales; impuestos a la producción agropecuaria e impuestos sobre pesos y medidas.

 

Una gestión interrumpida ilegalmente

 

En la disputa entre el gobernador Crotto y el presidente Yrigoyen, Lier quedó en el medio y, con la victoria yrigoyenista, Cristobó se vio fortalecido.

En una nota elevada a la Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Buenos Aires, el doctor Ángel Pintos solicitó el 28 de octubre de 1919 la impugnación de las elecciones comunales realizadas el 14 de abril del año anterior. En la nota realizada se planteaba que no se había convocado a las elecciones mencionadas a los dos Distritos electorales del Azul (la ciudad de Azul y el pueblo de Cacharí). Mientras tanto, el Concejo Deliberante convocó a elecciones para concejales. Lier declaró nula la convocatoria, pero las elecciones se llevaron a cabo el 30 de noviembre y el radicalismo fue derrotado. La nueva conformación del Concejo eligió a Abelardo Cano como intendente.

El Poder Ejecutivo de la Provincia, encabezado por Crotto, frente a la crisis resolvió intervenir la comuna de Azul. Por medio del Ministro de Gobierno, le ordenó a Lier entregar en su provisorio reemplazo el mando a su secretario Julio Lacoste (31 de diciembre de 1919), hasta que el Poder Ejecutivo nombrase “Comisionado”, a la par que se aguardaba el pronunciamiento constitucional de la Corte. Finalmente, Abelardo Cano fue confirmado en su cargo, iniciando su gestión el 12 de enero de 1920, constituyéndose así en el segundo intendente radical de Azul.

Lamentablemente para Cano, los tiempos tumultuosos de la política azuleña, donde los conservadores estaban “al acecho” para recuperar el gobierno comunal, le impidieron desarrollar muchas obras en beneficio de la comunidad.

El 25 de abril, fiesta de San Marcos Evangelista, se inauguró el templo parroquial de Chillar. Entre los presentes se destacaban el por entonces intendente Abelardo Cano y el recientemente desplazado José María Lier. El mismo fue el último cruce público entre ambos personajes de la política azuleña.

Los conflictos intestinos suscitados en el radicalismo azuleño repercutieron inevitablemente en el ánimo de la comunidad que, hasta entonces, miraba como algo lejano e inentendible lo que sucedía en la política, pero que poco a poco se iba comprometiendo gracias a los avances acaecidos por ejemplo en materia electoral con la “Ley Sáenz Peña”.

A pesar de su carácter y su peso político, la figura de Gumersindo Cristobó veía desgastado su poder dentro del radicalismo y esta situación condujo a dos consecuencias claras. Por un lado la figura de Abelardo Cano, su “protegido”, se desdibujó aceleradamente; y por otra parte, los conservadores hallaron el punto exacto para centrar sus críticas hacia el partido opositor y fortalecerse.

Para marcar el final del breve dominio radical, los comicios se celebraron el 25 de diciembre de 1921. Después de un turbulento escrutinio en el Concejo Deliberante, la U.C.R. obtuvo cuatro concejales y los conservadores cinco. Quedando integrado el cuerpo por diez conservadores y ocho radicales, el 1 de enero de 1922, eligieron como Jefe Comunal al conservador Francisco Octaviano Pourtalé.


Un cáliz de gratitud

 

El Dr. José M. Carreras y José María Lier, como miembros de la Comisión de Homenaje a Cáneva, con el incansable asesoramiento del Padre Plana, fueron los encargados de recaudar los fondos necesarios para los agasajos.

La Comisión mandó a confeccionar especialmente a Lyon, Francia, una verdadera obra de arte. Allí se hizo un precioso cáliz de oro, con relieves e incrustaciones.

El cáliz que le obsequiaron por sus 25 años como Sacerdote dice en su base: “La ciudad del Azul a su dignísimo cura párroco, don César A. Cáneva, con motivo de sus Bodas de Plata Sacerdotales. Homenaje de aprecio y respeto. 1901- 25 de diciembre- 1926.”.

La fecha grabada no es la que se corresponde con el día de la consagración, que fue el 21 de diciembre, sino con el día en que Cáneva celebró su primera Santa Misa. Vale marcar como detalle que sólo existe un cáliz idéntico en Roma.

 

 Dirigente y productor rural

 

José María Lier fue un miembro activo de la Sociedad Rural de Azul, ocupando diversos cargos en la institución, hasta alcanzar la presidencia en el año 1923, a la que renunció en breve dada la profunda crisis que atravesaban tanto el campo como la institución y el escaso acompañamiento de sus socios. Poco después, tras el fallecimiento del presidente, Esteban Louge, acontecido el 3 de agosto de 1925, Lier volvió a tomar las riendas de la Sociedad Rural azuleña.

            Dentro de la ganadería se dedicó a la mejora de razas, con la introducción desde Inglaterra de toros -y luego vacas-, de pedigrée “Galloway”. Formó una “Cabaña” en su campo “San José” en Nieves, Azul.

            En 1930 trasladó un gran lote a su campo “La María Marta” en Nueva Galia, San Luis.

            Tras la crisis económica y una severa sequía, Lier perdió su hacienda en San Luis, tras lo cual debió solicitar créditos bancarios que recién pudo pagar con la venta de todos sus bienes.

            Y como si todo aquello no fuese suficiente para doblegar el espíritu de un hombre trabajador, también tuvo que soportar la pérdida de su amada esposa.

            José María Lier falleció en Azul, a los 82 años de edad, de un síncope cardíaco el 20 de noviembre de 1953, en su domicilio de Burgos N° 686.







No hay comentarios:

Publicar un comentario